Colombia, 25 de Mayo de 2013
Biblioteca Virtual Búsqueda Videoteca Contacto
Historias de Caballeros Andantes Historias de Caballeros Andantes

Ir a página:  |  1  |  2  |  3  |  4  |  5  |  6  |  7  |  8  |  9  |  10  |  11  |  12  |  13  |  14  |  15  |  16  |  17  |  18  | 
 

La Laguna Sagrada

Manuel Sagipa Bogotá

masabogota@gmail.com

Año 711 Reino de los Cundinamarca, Laguna de Guatavita

Laguna de GuatavitaEn la oscuridad de la madrugada, el pueblo prendió fogatas y rezaba de espaldas a la laguna. La multitud era abrumadora. Todas las colinas alrededor del agua, estaban con gente. Había grupos que reunidos con los xeques y mohanes (sacerdotes) rezaban en silencio. Todos pedían al Dios Xue en favor del Rey o lo que ellos llamaban el Zipa, el Gran Señor de Nuestro Padre.

Los altos sacerdotes desvistieron al Rey y untaron su cuerpo con resina, luego le rociaron polvo de oro hasta que quedó brillante y reluciente como una gran estatua dorada.

Acompañado de sus más importantes nobles vasallos o usaques, el Rey de Suesca, el Rey de Zipaquirá, el Rey de Chocontá y del máximo Pontífice, el Xeque (sacerdote) de Iraca, suben totalmente desnudos a una balsa bellamente decorada. En cada esquina de la balsa sobresalía un brasero encendido que permitía vislumbrar los tesoros colocados en finísimas vasijas de barro, preciosamente decoradas cuyos contenidos habían sido hechos por los mejores orfebres de Guatavita, capital del Reino. Había barras, tunjos, tejos, cintillas, bastones, figuras de hombres, aves, sierpes y lo más admirable era una figura de la Cacica cargando a su hija pequeña, todo era en oro y mucho bordeado o con incrustaciones de esmeraldas. Estaba también a los pies del Gran Zipa una esmeralda de un verde oscurísimo y de un tamaño descomunal.

Todo estaba dispuesto para la ofrenda. El Rey, resplandeciente, se situó en la parteCeremonia de Eldorado delantera de la balsa entre los dos braseros que lo iluminaban. Los Reyes vasallos se situaron detrás con el Xeque, dos a cada lado y cada uno con ofrendas valiosísimas a los pies.

Un lazo había sido atravesado en la laguna para permitir guiar la balsa. Cuando llegó el momento apropiado los cinco, inmóviles como estatuas escuchan las palabras del Pontífice y Rey de Iraca -" ¡Ya es la hora!-" y la balsa inicia su recorrido.

El pueblo que ha mantenido el más absoluto silencio estalla en cánticos implorando a la Princesa aceptar las ofrendas, al Dios Xue para que ayude en  hacer que los ofrecimientos sean del agrado de la cacica, todo al son de las trompetas, tambores, flautas, cascabeles y otros instrumentos que estremecían las colinas circundantes. La balsa hace un primer recorrido bordeando la laguna en redondo, una vez cumplida esta primera vuelta, se dirige al centro.

En el centro se detiene la balsa. Nuevamente inmóviles como estatuas la comitiva real esperó el amanecer. Con los primeros rayos del sol el Iraca alzó una bandera para indicar silencio absoluto. El Sumo Pontífice, Xeque y Cacique de Iraca, heredero de Bochica o Xue, comienza su parlamento -"Santísimo Xue, imploro a vuestra merced acepte nuestras humildes plegarias e intercedáis por vuestro siervo, nuestro amado Zipa ante la Princesa y Cacica de Guatavita. La ayudes a entrar en razón para que comprenda el sufrimiento de nuestro señor y vuestro humilde siervo, El Zipa de Guatavita y así logre reconsiderar su decisión de abandonar a su marido. ¡Oh gran Señor del mundo, escucha nuestras plegarias y así como siempre has escuchado a tu pueblo, lo escuches ahora y le prestes vuestro auxilio en esta hora de necesidad!"-

Sique el Iraca con cánticos y rezos que son contestados por el pueblo en las orillas y colinas. Luego el Iraca pide silencio con una bandera. El pueblo desde las orillas y colinas obedecen instantáneamente.

En medio del silencio el Gran Sacerdote toma la gigantesca esmeralda, la alza y girando, la muestra a los cuatro puntos cardinales, diciendo -"¡Que nuestra ofrenda de las mas preciosa esmeralda jamás vista sobre la faz de la tierra por hombre alguno sea de tu total y absoluto agrado! ¡Ayudadnos Señor!"- y con esto la lanza al agua.

ElDoradoUna vez terminados los cánticos y rezos, el Guatavita y su séquito arrojan al agua los tesoros de oro y esmeraldas, como ofrendas a la Cacica. En seguida el Rey dorado se lanzó en las aguas de la laguna y ya bañado del oro que lo cubría, se subió de nuevo a la balsa, mira a su alrededor, levanta la estatua de la cacica, la besa y la tira al agua. Mientras la balsa regresaba a tierra, nuevamente comenzaban a resonar cánticos y rezos al compás de las trompetas, tambores, flautas y cascabeles.

Una vez en la orilla el Zipa es recibido por los xeques quienes lo visten en sus mejores galas y rodeado de sus vasallos esperó a que la Princesa saliera nuevamente a la superficie. Esperó sin moverse ni hablar palabra alguna hasta el oscurecer pero no ella nunca más volvió.

Una vez de regreso a su palacio de Guatavita, el Zipa ordenó al cosive o pregonero, -"Cosive, que quede como ley del reino que cualquiera que sea mi sucesor o el sucesor de mi sucesor para poder ser reconocido en su calidad de Gran Zipa de los Cundinamarca deberá obtener el beneplácito de la Cacica y por lo tanto deberá repetir la misma ceremonia que hemos creado hoy."-

El cosive mirando el piso responde -"Gran Señor se hará tal como has ordenado. Informare al Xeque de Iraca vuestra decisión para que incluye ésta ceremonia en las normas de entronización del zipazgo."-

El cosive ha terminado de hablar y permanece inmóvil, con la cabeza gacha esperando ordenes del Rey.

- "Retirados y dejadme solo."-

El cosive se retira y el Rey solo empieza el recuento y la rememoración  de su vida con su amada Cacica.

Guatavita

Una pujante aldea, hermosa y con más de veinticinco cercados, cada uno con muchos bohíos. Es lógico que así sea ya que es la sede del gobierno del Zipa.

Tiene como reyes vasallos o Caciques Usaques a los señores de Bogotá, Ubaque, Guasca, Zipaquirá, Fusagasuga, Suesca, Chocontá, Tocancipá, Los Quecas, Ganchancipá, Sesquilé, Ubaté y su dominio llegaba hasta los llanos.

Con tal cantidad de dominios era el más poderoso señor del altiplano. Su alcurnia y rango lo convirtieron en el Rey de los Cundinamarca.

Siendo el Rey y Gran Señor, con frecuencia recibía de sus nobles presentes para sellar alianzas y vasallajes.

Un día entre los presentes recibidos, fue una hermosísima Princesa del Reino de Suba, vasallos a su vez de su Cacique Usaque de Bogotá. El padre de la joven queriendo unir su sangre real con la del máximo líder, había enviado como símbolo de respeto, admiración y sumisión a su rey, la menor y más hermosa de sus hijas.

Tan pronto vio a su futura novia, el Zipa de Guatavita se prendió locamente de ella y ordenó el matrimonio en seguida.

La ceremonia se celebró en Iraca. Ciudad sagrada y cacicazgo del máximo Pontífice. El sagrado Templo de Xue en Iraca había sido construido por el mismo Bochica. Era un suntuoso bohío hecho de paredes de bahareque o cusmuy y el techo en hojas y paja o titus. Las paredes y pilastras eran totalmente recubiertas con láminas de oro. El altar de los sacrificios estaba recamado con oro bruñido y esmeraldas. El piso cubierto con esteras y mantas rojas. Contenía numerosas alcancías de cerámica para depositar las ofrendas de los fieles. Estaban allí guardadas las momias de los más santos sacerdotes envueltas en mantas rojas y engalanadas con joyas de oro y esmeraldas.

El Iraca, viviendo al lado del Templo, se dedica al estudio y las prácticas sagradas, aparece majestuoso con su vestimenta roja para comenzar la ceremonia.

Al verlo, los novios se abrazan y así permanecen durante toda la ceremonia.

El Iraca pregunta  a la joven -"Princesa de Suba, os comprometéis a amar más a Bochica que a vuestro marido, el Gran Zipa?-"

Ella mira dulcemente al Zipa y contesta -"¡Si, siempre amaré a Bochica sobre todas las cosas!-" 

Enseguida vuelve y pregunta el Iraca, -"¿Princesa de Suba os comprometéis a amar más a tu marido que a tus hijos?-"

Nuevamente ella asiente y responde que si.

El Iraca pregunta de nuevo -"¿amarás más a vuestros hijos que a ti misma?-"

De nuevo la Princesa acepta.

El Iraca le dice -"¡No podéis ingerir alimentos mientras tu marido éste con hambre, ni podéis ir a su lecho mientras el no te llame!-"

La Princesa responde -"¡Si entiendo que no debo alimentarme sin que mi marido y señor haya sido alimentado, ni debo acudir a su lecho sin que mi señor y marido me llame!-" 

El Iraca se vuelve hacia el novio, y pregunta -"¿Gran Rey y Zipa de Guatavita, queréis a la mujer que abrazáis?-"

El Zipa responde con un sonoro -"Si, la quiero.-"

Nuevamente el Iraca pregunta al Zipa -"¿queréis a la mujer que abrazáis?-"

-"Si, la quiero-" contesta.

El Iraca mira a la pareja y pregunta por ultima vez, -"¿Queréis a la mujer que abrazáis?-" y nuevamente el zipa con voz fuerte contesta -"si, la quiero.-" 

Con esto han quedado casados y ella se convierte en la esposa y mujer principal del Zipa, la deipape. De ahora en adelante ella será la Cacica de Guatavita.

La Princesa Cacica  tratando de cumplir fielmente  los designios de su padre, el Gran Señor de Suba, se esmeró en ser una buena esposa y reina. 

Algunos meses después la Princesa Cacica anuncia a su esposo que se encuentra encinta y que espera un hijo.

El Zipa enamorado como nunca, procura que su mujer sea atendida en todo lo necesario para que ningún contratiempo se interponga en el nacimiento del hijo por venir. Ordena a los mejores orfebres de la aldea para que fabrican cuidadosamente cintillas y figuras en oro que serán entregadas al xeque como ofrendas en nombre de su esposa y suyo, a Bachue, Diosa de la fertilidad, por el hijo que esta por nacer y a Cuchaviva, Dios representado en el arco iris, para que el parto sea sin novedad.

Así la joven pasa los días tejiendo y haciendo hermosos vestidos para su próximo bebe. Pero la felicidad nunca es completa y para los reyes de Cundinamarca el sino de la tragedia está por llegar.

Al sentir el momento en que se acerca el parto, la joven se alejó de sus esclavas y sirvientes, bajó sola al río y allí sin la ayuda de nadie, tuvo una hermosa niña, la cual baño inmediatamente en las aguas purificadoras del río según las costumbres de su pueblo. La niña se convierte en el centro de atención del Zipa y su bella mujer.

Un día, la temible tribu de los Panches, enemigos antropófagos y acérrimos de los Cundinamarca invaden el territorio por el sur. El Zipa ordena organizar un gran ejército para enfrentarlos y expulsarlos del país. 

Todos los reyes vasallos envían a Guatavita sus mejores hombres y el Suba. Padre de la Princesa, envía a un joven usaque guecha o soldado llamado Ebaté como teniente de sus tropas. Los Suba llegan a Guatavita y el General se presenta ante el Rey poniéndose el y sus hombres incondicionalmente a sus ordenes.

Ebaté es un fornido y valiente guecha. De no ser porque siendo vecino de la mismaGuecha localidad de la Cacica habría podido pasar desapercibido entre el ejército del Zipa. 

Al desarrollarse por primera vez, la Princesa fue cubierta por una manta y ordenada a permanecer en un rincón de la casa, por el xeque, durante seis interminables días, tiempo en el cual su primera menstruación debía pasar. Superada, Ebaté había sido uno de los jóvenes del pueblo que  habían hecho el callejón de honor en medio del cual la muchacha fue llevada al río para que el xeque le hiciera el correspondiente baño purificador.

Más tarde durante el entai celebrado por el Suba en honor de su hija, ésta había estado acompañada todo el tiempo por Ebaté. Finalmente tras las celebraciones religiosas y la gran cena ofrecida, los dos hicieron el amor por primera vez, (la virginidad en la civilización de los Cundinamarca no era una virtud. Por el contrario, era una señal de rechazo de sexo opuesto), con lo cual comenzó un gran idilio que solo fue interrumpido por el Suba al entregarla en matrimonio al Gran Zipa.

Ebaté había sido el gran amor de la Princesa y a su vez la Princesa había sido el gran amor de Ebaté. Cuando supieron la noticia que la joven sería entregada al Zipa, Ebaté en su condición de Usaque de Tenjo o noble del reino, trató desesperadamente en hacer del Rey, el Suba, reconsiderar su decisión y dejar que él se casara con la joven. El Suba pensando en política y no en la felicidad de su hija negó a Ebaté la mano de la joven y en contra de la voluntad de los dos amantes, la envió al Rey de Guatavita.

Los Cundinamarca siendo un pueblo religiosísimo y muy trabajador, tenían unas festividades o celebraciones religiosas muy especiales llamadas -"entai-".

Durante estas celebraciones que son organizadas por los reyes o en su defecto por los nobles o usaques, los xeques o sacerdotes hacían parlamentos y cánticos rememorando las glorias de su historia, su religión y de sus héroes. Así mismo se hacían también para demostrar el rechazo que el pueblo siente por quienes son sus enemigos o han cometido crímenes y grandes pecados contra la nación.

Al no poseer escritura, es la forma en que se transmite de generación en generación, la historia y nacionalidad del pueblo Cundinamarca.  Es allí en los entai, por medio de canticos, donde se hace y siente el orgullo, patriotismo y nacionalismo del país. 

Durante estos cánticos el pueblo baila y celebra. Hay cantidades grandes de comidas y la fabqua o chicha corre como raudales.

Los entai pueden durar muchos días, así que con el permanente consumo de fabqua, bebida embriagante, todos sin excepción pueden llegar a la promiscuidad. En este caso no se considera el gravísimo delito de adulterio. La promiscuidad durante los entai es ampliamente aceptada y permitida. En cualquier otra situación, el adulterio es prohibido y castigado con la muerte.

Tras la guerra que siguió contra los panches y estos una vez derrotados y expulsados del reino, el Guatavita hizo un gran entai para celebrar la victoria de sus tropas.

Estando Ebaté en Guatavita durante la festividad, la joven y bella mujer del Zipa, la Cacica, se encontró con su antiguo amor.  Embriagados por la fabqua y la felicidad de volverse a encontrar, hicieron el amor muchas veces hasta la saciedad.  Ya no quieren volver a dejarse. Nuevamente se juran amor eterno.

Este encuentro que ha sido casual también ha resultado nefasto pues los antiguos amantes sienten que no podrán vivir el uno sin el otro. Deciden en una osada aventura amorosa y ella le pide tiempo para poder encontrar la forma de estar juntos de nuevo. La Princesa, ahora Cacica, logra la complicidad de una de sus esclavas, quien les ayuda a verse en visitas furtivas y clandestinas.

Un día, ella se encuentra con su amado y descuidando el secreto que debía mantener, permitió que el Guatavita la sorprendiera.

El Guatavita adolorido por la traición de su preferida, ordenó la ejecución inmediata del amante.

El joven Ebaté fue amarrado desnudo a cuatro estacas clavadas en la plaza del cercado del Zipa con los brazos y piernas abiertas.

Comenzaría uno de las más crueles castigos de los Cundinamarca, reservado solo para los adúlteros solteros y los homosexuales.

Un calpixque (capitán) da inicio a la ceremonia comenzando con una acusación de traición señalando a la victima, luego lo insulta y patea.

-"El crimen que ha cometido este hombre es solo comparable con la traición. ¡Ha osado poner sus ojos en la esposa de Nuestro Gran Señor!-"

El pueblo enardecido por la osadía grita -"¡empaladlo, empaladlo, haced que sufra como ha hecho sufrir a nuestro Gran Señor, empaladlo, empaladlo!-"

Continua el Capitán, -"¡antes de empalarlo debemos castigar su miembro por haberse atrevido con su lascivia buscar el amor en mujer prohibida!-"

Dicho esto, castigó al joven amante, quien da un alarido de dolor y desesperación al sentir el cuchillo especialmente romo para esta ocasión que corta su miembro y testículos en forma lenta, como ordena la ley, procurando siempre, lograr la mayor cantidad de dolor posible. 

El Calpixque colocó las partes cercenadas en un plato de barro el cual puso a los pies del Zipa, quien observaba la ejecución con frialdad.

Mirando al suelo y parado enfrente del Rey, el Capitán pide permiso para continuar. El Zipa autoriza al cosive o pregonero del rey para que el Capitán continúe la ejecución.  

Una vez autorizado por el cosive, el Calpixque con la asistencia de otros guechas toman a Ebaté, sueltan sus manos y piernas de las estacas y lo voltean  para que quede mirando boca abajo. Nuevamente lo amarran a las estacas. 

El Calpixque toma una larga estaca de palma con muchas y largas espinas y comienza lentamente a empalar a la pobre victima. Lógicamente el desgraciado amante grita y llora del dolor.

Ebaté suplica al Zipa -"Piedad, piedad Gran Señor de los Cundinamarca, piedad, dadme una muerte rápida Gran Señor. ¡Merezco la muerte por mi gran pecado, pero permitid que sea rápida señor!-"

El Zipa ofuscado por la osadía responde, -"¡Ninguna muerte es lo suficientemente dolorosa para expiar tu culpa, aceptad como hombre el destino que escogisteis!-" y volviéndose al Cosive o pregonero autoriza continuar. El Costive die al Capitán, -"¡Seguid y asegurados que el suplicio sea mucho y muy lento o morirás también!-" 

Los gritos y sollozos del usaque son escabrosos. El Calpixque siente piedad por joven guecha en razón al terrible sufrimiento se le infringía. Quería ayudarle a una muerte rápida pero ante las últimas palabras del Rey, no se atreve y continua su labor lentamente, insertando la espinosa estaca, centímetro en centímetro, mientras los aullidos de dolor resuenan en los oídos de todos los asistentes.

El desgraciado usaque no muere. Permanece con vida jadeando y sollozando, grita cada vez que siente la estaca penetrar. No ha tenido la suerte de desfallecer y morir sin más dolor, por el contrario sigue con vida,  aún después de que la punta de la estaca le saca el ojo izquierdo y se asoma por la cavidad óptica.  Pronto la desgraciada victima deja de gritar y solo solloza y jadea mientras espera la muerte.

Las partes de Ebaté que el Calpixque había cercenado serán, por órdenes del zipa, picadas y sazonadas e incluidas en la comida que el Rey preparaba contra su mujer para desagraviarse de tan horrible ofensa de adulterio.

En la cena, la Cacica desprevenida comió lo servido y posteriormente el Rey le informó los ingredientes de su cena diciendo, -"¡Adultera, espero la mazamorra que habéis ingerido haya sido de vuestro agrado ya que habéis comido el miembro de aquel con quien habéis pecado contra el Rey, espero os conforte saber que para siempre estará dentro de ti!-"

LLa Princesa se lanza al la lagunalamó entonces a su gran Xeque y le ordenó hacer cánticos y parlamentos contando todo lo referente al romance de la Cacica con su amante, el fin de éste y la cena de desagravio e hizo pregonar por todo el reino lo sucedido.

Estos cánticos serian escuchados en todas las grandes fiestas entai, de manera que toda la población era enterada de lo sucedido, lo cual convirtió a la Cacica en la comidilla de todas las reuniones en el reino.

No pudiendo soportar la vergüenza y deshonra a la que fue sometida, la Cacica tomó a su hija pequeña y fue hasta la Laguna de Guatavita desde cuyas orillas lloró la muerte de su amante, la vergüenza que había causado a su padre, el Cacique de Suba y la infinita tristeza que le causaba el haber dañado la honra de su Señor, el Gran Zipa. Pidiendo a Xue perdón por sus pecados, se lanzó al agua.

El mohán (sacerdote menor) guardián de la Laguna Sagrada presenció losMohán acontecimientos, gritando alerto a los guechas que le acompañan para que se lanzarán tras la Cacica y así rescatarla.

Una vez informado el Rey, este se fue hasta la laguna con sus usaques. El Rey viendo que perdía a su preferida y arrepentido de haber sido tan duro con ella, gritó a sus hombres para que la salven pero es inútil ya las tranquilas aguas de la laguna cubren los cuerpos de su hija y esposa.

Pensando en que posiblemente puedan rescatar a su hija, suplica a uno de sus fieles nobles para que la busque y éste se lanzó a las frías aguas, sumergiéndose en su búsqueda. Al llegar al fondo vio un brillo inusual pero requería de más aire, así que volvió a emerger sobre el agua, tomó mucho aire y volvió a sumergirse. Regresó al mismo punto en que había divisado el brillo singular y vio como la Cacica había encontrado residencia en un palacio submarino con su hija al lado del dragón de la Dragón de la lagunaLaguna. El usaque fiel a su Rey trato de convencerla de salir nuevamente a la superficie, pues le explicó de la gran tristeza y arrepentimiento que el Guatavita sentía por lo que había hecho. No valieron las suplicas, ni los ruegos para que la Cacica volviese con el Rey. El usaque fracasado en su intento de rescatar a la Cacica, tomo con fuerza la niña y la arrebató  de las manos de su madre e inició su ascenso a la  superficie pero por el camino el dragón de la laguna le sacó los ojos a la niña para entregárselos a la madre que lloraba desconsolada en el fondo.

Al salir del agua cargado con la niña muerta, narra al Rey lo sucedido y éste le ordena regresar al fondo y devolver la niña a su madre pues eran los deseos del dragón, a quien el Rey respetaba y obedecía.

El Rey muy apesadumbrado decidió tratar de desagraviarla haciendo ofrendas y sacrificios en la Laguna. Pero ninguna fue aceptada.

Un día uno de sus xeques le contó que tal vez si el se cubría de oro para ella, la Cacica podría reconsiderar su decisión de permanecer bajo las aguas de la Laguna. Así que el Guatavita con su séquito de xeques y usaques hicieron ayunos o zagas durante 15 días, al final de los cuales fueron hasta las orillas de la Laguna  antes del amanecer. Su pueblo, que lo quería, supo de la nueva ceremonia para desagraviar a la Cacica y fueron también a tratar de ayudar a su rey en reconquistar a su amada.

Así fue como se creo la famosa ceremonia de Eldorado, que a la postre significaría la codicia de los europeos y el fin del pueblo Cundinamarca.

Indice

 
Ir a página:  |  1  |  2  |  3  |  4  |  5  |  6  |  7  |  8  |  9  |  10  |  11  |  12  |  13  |  14  |  15  |  16  |  17  |  18  | 
Contáctenos
Biblioteca Virtual Búsqueda avanzada Contáctenos