Manuel Sagipa BogotáLa Rebelión de los Bogotaes
Año 1.470
Desde su trono en su hermoso cercado de
Guatavita, el Gran Señor, el Zipa, gobierna su reino despóticamente y con mano
de hierro. Cualquier contravención a sus órdenes y leyes, se paga con la vida.
Es un terrible y cruel tirano. Celoso
guardián de sus concubinas o tegueyes, al punto que por la simple mirada entre
teguey y otro cualquiera, de inmediato eran ejecutados los dos. No permitiría
que volviese a suceder los hechos de la Princesa de Suba. No permitiría que
esposa o concubina fuera a avergonzarlo como había sucedido con su antecesor
hacía ya siglos.
Tan oprimido era su pueblo que cualquier
innovación en las técnicas o costumbres debía aprobarla el rey, a quien se debía pagar por derechos de uso,
un alto precio. En cosas tan elementales como un dibujo nuevo sobre las prendas
de vestir, este debía ser aprobado, autorizado y entregado por el Zipa.
El Guatavita ha escogido a Saguanmachica para
Gran Señor Uzaque del Zipazgo y Comandante del Ejército. Saguanmachica es el
Rey de Bogotá y Psihipcua de los Bogotaes. Estos han tenido que defender el
reino de los terribles y antropófagos panches, quienes permanentemente cruzan
sus fronteras para acosarlos e incitar a la lucha armada.
Estas luchas permanentes les permiten tener
un historial militar y un ejército experimentado.
El Guatavita le ordena a Saguanmachica,
--"Dirigid el ejército contra los panches. ¡Os daré todo el apoyo
necesario, pero es imperativo acabar de
inmediato con estas invasiones!"—
El Bogotá arma un ejército de más de treinta
mil guechas y se encaminó a Fusagasuga y allí en esa misma localidad, batalló
con el Gran Señor de ese nombre en los llanos que corren hasta el río Subía.
Venció Saguanmachica y cayó capturado
Uzatama, rey vasallo poderoso y general de las tropas del Gran Rey Panche de
Fusagasuga. Uzatama aconsejado por el Gran Señor Tibacuy, aceptó el señorío del
Guatavita y a cambio recibió la restitución de su Estado como un acto de
benevolencia del Bogotá.
La victoria del rey bogotae llevó a un
fabuloso entai preparado en Bogotá, su capital y lugar de asiento para su cercado
y vivienda.
Durante el entai hubo gran jolgorio y muchos
parlamentos de los chyquys loando al Bogotá por sus bélicas hazañas.
Se consumía fabqua hasta la ebriedad total y
una vez ebrios, algunos de los usaques comenzaron a proclamar su nombre por
encima de el del Zipa.
--"Viva el Gran Señor Saguanmachica!—
grita un eufórico usaque.
--"Que viva nuestro Gran Señor!"—responde el
pueblo con el pecho henchido de orgullo.
--"Saguanmachica es el verdadero
Zipa!"— grita otro eufórico.
--"Mientras Saguanmachica lucha, El Zipa
ésta echado con sus tegueyes!"--
--"El Zipa no merece gobernar!"—
grita otro de los usaques.
--"Que viva el Gran Señor de
Bogotá!"— responde el pueblo.
--"El Zipa es un cobarde!"—
--"Saguanmachica es el verdadero Gran
Señor y Zipa!"--
--"De no ser por el Bogotá, el zipazgo
no existiría, pues el Gran Señor de Guatavita no se ocupa, ni de lo militar, ni
de lo político!"—
--"Abajo el Zipa!"--
--"Que viva Saguanmachica!"--.
Una vez terminado el entai, que duró varios
días, alguno de los presentes, llevó al Zipa la noticia de estas aclamaciones.
--"Excelencia, estando en la celebración
de victoria llevada acabo en Bogotá, sucedió que los usaques del Gran Señor
Saguanmachica le pidieron que se levantase contra vuestra majestad y han tenido
toda suerte de palabras y expresiones contra vuestra merced. ¡Os recomiendo
Majestad tener cuidado con Saguanmachica y sus bogotaes pues algo pueden estar
tramando contra vuestro trono!"—
Lógicamente el Zipa de Guatavita al escuchar
las anteriores palabras se enfurece con el Bogotá. Organizó una fuerza de dos
mil guechas con los cuales piensa aprender a Saguanmachica y envía dos quemes
(heraldos) a llamarlo para que se presente ante él con prontitud.
Al arribar a Bogotá, los quemes tras
identificarse como mensajeros del Zipa informan a Saguanmachica las órdenes del
Rey.
--"Gran Señor, Psihipcua de los
Bogotaes, hemos venido de parte de nuestro Señor el Gran Zipa de Guatavita para
solicitar vuestra presencia ante él a la mayor brevedad."--
El Bogotá sospecha que algo no anda bien en
Guatavita, pues hacía muy poco había enviado el parte de victoria a su Rey con
cuantiosos esclavos y grandes tesoros.
Ordenó a su costive --" Llevad los quemes del Zipa al mejor
sugues (alojamiento) disponible, ofrecedles furas (mujeres), alimentos y
fabqua. Decidles a las mujeres que deben
atenderlos como si fuera yo mismo. Cualquier deseo que ellos tengan debe ser
satisfecho de inmediato y que una vez borrachos deberán avisarle al usaque
Nemequene para que él converse con ellos."—
Tras dar las instrucciones a su costive, mira
a su usaque el noble Nemequene, Gran Señor y
Psihipcua de Chía, su sucesor.
--"Os encargarais de interrogar a los
quemes del Zipa para que podamos saber que es lo que trama. Hacedlo con mucho
cuidado, no queremos que ellos se sientan interrogados. Deseo saber cuales son
las razones para que el Zipa quiera que yo vaya a Guatavita."--
Una vez el fabqua tiene borrachos a los
quemes, una de las mujeres quienes les atendían salió del sugues para llamar a
Nemequene.
Este se presentó inmediatamente y traba amistad
con ellos brindando y tomando fabqua logrando así entablar la conversación que
el Gran Señor Saguanmachica requería.
Finalmente uno de lo quemes le preguntó
--"¿Porque habéis tenido una actitud tan desobligante con el Zipa, nuestro
Gran Señor, durante el entai celebrado para conmemorar la victoria de la
guerra?"--
El segundo continuo, --"El Zipa esta
enterado que vuestros hombres, entre ellos varios usaques y Calpixques tramaron
con el Bogotá contra el Zipa. ¿Es esto cierto?"—
Nemequene les responde --"El Bogotá
nunca ha tramado ni urdido ningún ataque u ofensa contra el Zipa. Recordad que
el Bogotá es el Comandante del Ejército y recientemente ha dado prueba de
lealtad al derrotar a los sublevados."--
Los quemes se miran y responden,
--"nosotros pensamos lo mismo, pero alguien ha ido donde el Zipa y le ha
contado lo contrario y en este momento el Zipa aguarda la llegada del Bogotá
con dos mil hombres armados en Guatavita."—
Nemequene al oír estas palabras cambia el
tema de conversación y continua su placentera visita con los enviados del Zipa.
Tras permanecer un tiempo más entre ellos, decide retirarse y se despide.
Al llegar al sugues del Gran Señor se hace
anunciar por medio del costive y es llevado a presencia de Saguanmachica.
--"¿Que habéis podido averiguar,
usaque?"-- pregunta el Gran Señor.
--" Gran Señor, es tal como vuestra
excelencia pensaba. El Zipa ha sido indispuesto contra vuestra merced por los
acontecimientos del ultimo entai."—, con lo que le narró toda la
conversación y termina diciendo --"Debéis tener sumo cuidado, según he
oído de los quemes, el Zipa ha preparado un cuerpo de dos mil guechas para
aprenderos tan pronto estéis en Guatavita."—
A lo que el Gran Señor sonríe y dice
--"No os preocupéis sobrino, que el Zipa ha de llevarse una desagradable
sorpresa conmigo, venid haremos nuestros planes ahora."--
El resto de la noche la pasó dándole
instrucciones a Nemequene para volver a reunir el ejército que recientemente se
había licenciado. Ordenó al costive llamar en secreto a sus calpixques para que
se presentasen rápidamente.
Los quemes siguieron bebiendo y festejando
las atenciones del Bogotá durante dos días más, al fin de los cuales ya
repuestos y sobrios se presentaron al Bogotá para despedirse y agradecer sus
atenciones. Saguanmachica los despidió cordialmente y les entregó ricas mantas
y objetos como presentes pidiéndoles le informaran al Zipa que se presentaría
en Guatavita muy pronto.
Una vez regresados los quemes a Guatavita, el
Bogotá llamó a sus calpixques y ordenó preparar de nuevo el ejército aclarando
que el Zipa de Guatavita era el próximo objetivo ya que sus intenciones eran
las de detenerlo a el, los usaques y calpixques quienes habían asistido al entai.
Sus hombres le permanecieron fieles y siguieron sus instrucciones.
Días más tarde, el Guatavita en vista de que
el Bogotá no llegaba, imaginó que su vasallo urdía en su contra, así que para
no darle más tiempo ordenó dos nuevos quemes a visitarlo y exigirle su
presencia y la de sus usaques y calpixques en Guatavita inmediatamente.
Llegaron a Bogotá los quemes y emplazaron su
Gran Señor para que se presentara ante
el Rey, a lo cual respondió el Bogotá --Tenéis razón señores, es hora de ir a
Guatavita para conocer los deseos del Zipa, mañana al despuntar el zagui
(amanecer) partiremos todos,"-- y llamando al costive le ordenó atender
los quemes para que estos pudieran descansar antes de emprender el viaje a
Guatavita.
El Bogotá había dividido en dos su ejército,
unos irían adelante y se ubicarían por encima de las lomas de Tocancipá y
Gachancipá que sobre miran Guatavita, el poblado del rey. El Segundo grupo iría
detrás de el sin dejarse ver de los quemes.
Al despuntar el zagui siguiente, el Bogotá
demoró la salida de los quemes y su comitiva así dando tiempo a sus hombres.
Por el camino, buscando ganar más tiempo convidó a comer a los quemes con
regias viandas. Una vez terminada la comida, dio presentes a los quemes, les
pidió que se adelantaran para anunciarle al Guatavita que el Bogotá y sus
hombres ya se encontraba en camino.
Los quemes se adelantaron y el Bogotá de esta
forma pudo mantener estrecha comunicación con sus hombres que venían detrás
siguiendo los pasos. Así Saguanmachica pudo mantenerse informado de su ejército
y a la vez quedar siempre a la vista de los quemes que van adelante.
Al anochecer el Psihipcua Bogotae no
queriendo que sus hombres molestasen las mujeres y pobladores en Guatavita,
evitó enviar su ejército y solo envió dos calpixques y dos mil hombres a Siecha
en donde acampó. Siecha era su lugar de nacimiento y si bien era de los
dominios del Zipa, Saguanmachica allí era muy apreciado y podía permanecer sin
peligro alguno.
Ordenó la toma de todas las poblaciones a la
redonda de Guatavita. Para su sorpresa éstas gustosamente cambiaron su cruel y
despiadado Zipa por el famoso y muy
querido Gran Señor de Bogotá.
Como ya se ha dicho el Zipa era un tirano muy
grande y el nombre del Bogotá era de un muy elevado prestigio.
Satisfecho de que había demostrado su
superioridad al Guatavita, sin perdidas y sin demoras, regresó a Bogotá. El
levantamiento de Saguanmachica le costó al Zipa los territorios al sur y los
colindantes a su capital.
El Zipa ya a salvo del amenazante ejército
Bogotae, piensa en sus territorios perdidos y en la venganza. Comenzó los
preparativos para fortalecer su ejército. Llamó a sus gentes que aún eran
muchas. Sus preparativos demoran 4 meses.
Envío un emisario al Zaque Michua de Tunja
solicitando ayuda para volver a someter a Saguanmachica. Michua tenía cuentas
pendientes con el Bogotá por algunos destrozos y saqueos que habían hecho los
Bogotaes cuando habían ido a la guerra contra los panches pasando por su
territorio. El Bogotá nunca le había contestado los reclamos hechos. Así que
viendo la oportunidad de escarmentar al Bogotá, también armó un ejército para
unirse con el Guatavita.
Como el Bogotá se había tomado a Siecha y sus
alrededores y su ejército estaba presto a responder cualquier agresión, por
medio de su gente se enteró que el Guatavita había salido de la población al
frente de una poderosa expedición militar.
Así mismo le informaron que el Zaque Michua
también se dirigía contra el a la cabeza de un gran ejército.
Esto no lo acobardó. Decidió enfrentar primero
al Guatavita que se había tomado la población de Guasca en las estribaciones de
Siecha para librar allí la batalla. El Bogotá seguía teniendo hombres en
Siecha, así que el campo de batalla sería la gran explanada entre las dos
poblaciones.
El Zaque de Hunsa, máximo líder del altiplano
al ver el poderío del Bogotá decide no intervenir y de esta forma el Zipa de
Guatavita fue derrotado y depuesto por Saguanmachica que toma para si el titulo
y todos los dominios del Zipa.
Así Saguanmachica se convierte en el primer
Zipa de Bogotá y los Bogotaes comienzan su preeminencia en el altiplano. Solo
queda el Zaque Michua para disputarles la supremacía y el Guatavita muerto, ha sido reemplazado por un fiel
hermano del Bogotá.
Año 1.490
El Zipa Saguanmachica insiste en crear la más
grande y poderosa federación de reinos en el altiplano. Poco a poco van
obligando a los reinos independientes en aceptar su supremacía. Solo le falta
deponer al poderoso Zaque Michua de Hunsa para consolidar su poderío en toda la
región.
Con tal fin reúne nuevamente su ejército en
memorable batalla en cuyas acciones participan decididamente ambos Reyes. Tanto
Michua como Saguanmachica están en las posiciones de avanzada ordenando y
animando personalmente a sus hombres.
Los dos ejércitos chocan en Chocontá, los
limites entre los dos reinos. Los
guechas luchan con bravura y valentía, es imposible determinar cual de los dos
bandos llevan alguna ventaja. Caen valientes guechas de ambos bandos y la
suerte de la contienda no se define. Saguanmachica se adelanta más y obliga sus
tropas arreciar la lucha con lo que los Bogotaes logran hacer huir los Hunsa.
La victoria bogotae es un hecho pero Michua
muere vencido con el honor intacto y Saguanmachica perece como glorioso
triunfador. Han caído los dos reyes en la batalla.
Asume inmediatamente el Zipazgo el Gran
Nemequene o --"Hueso de León--" y el Zacazgo recae sobre un jovencito de apenas diez y
siete años, llamado Quemuenchatocha quien es traído desde su reino en Ramiriquí
hasta Tunja.
Nemequene, será el más sabio de los
gobernantes de Cundinamarca, pues es un gran estadista, legislador y
guerrero.
El Sabio Nemequene recibe siempre el
invaluable apoyo militar de su sobrino y heredero, Tisquesusa, ahora Gran
Señor Psihipcua de Chía, quien desde su
juventud se destaca como un gran estratega. |