Colombia, 19 de Abril de 2014
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Genealogias de Santa Fe de Bogota Tomo VII Genealogias de Santa Fe de Bogota Tomo VII

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La Bahía de Cochinos

La Invasión a Playa Girón

Mariano Ospina Peña

mospinape@supercabletv.net.co

El Gobierno Revolucionario

Hasta la llegada de Castro, la influencia de los Estados Unidos era tan abrumadora en Cuba, que el embajador estadounidense era el segundo hombre en importancia de la isla, a veces incluso más importante que el presidente cubano.

 Earl T. Smith

Embajador estadounidense en La Habana 1957-1959

Al triunfar la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959 los primeros pasos para formar un gobierno más de centro no inquietaron a los estadounidenses, incluso el 7 de enero reconocieron el nuevo gobierno de transición encabezado por Manuel Urrutia y dirigido por José Miró Cardona como Primer Ministro.

Urrutia había sido una de las figuras civiles de la oposición a Batista. Como juez, en 1957 había juzgado miembros de la oposición acusados de actividades anti gubernamentales y fallado a su favor abogando que los defendidos actuaban dentro de sus derechos fundamentales. En el 58, Urrutia viajó a Estados Unidos en busca de apoyo para la revolución y a la vez un embargo de armas contra el gobierno de Batista, embargo que logró. A su vez Miró era un prestigioso abogado, presidente del Colegio de Abogados de la Habana, profesor de facultad de derecho en la Universidad de la Habana y un líder civil en la oposición contra Batista. Inspiró a muchos estudiantes para que se unieran a la revolución predicando a su favor, desde su cátedra.

El nuevo gobierno era de corte moderado y homogéneo en su composición, trataba de congregar todos los matices políticos del país incluido el Movimiento 26 de Julio y Fidel Castro fungía de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. La verdad es que la revolución era muy popular en Cuba y curiosamente también lo era en los Estados Unidos.

Pero las marcadas diferencias comenzaron hacer insostenible el gobierno de Miró Cardona. Tras 39 días renunció aduciendo la interferencia de Fidel, "no puedo manejar mi cargo cuando otro hombre trata de hacerlo detrás de un micrófono." Las fricciones internas llevan al nombramiento de Castro Ruz como Primer Ministro por parte del Presidente Urrutia, efectivo a partir de febrero 16.

Fidel Castro insistía en que su ideología era únicamente cubana. "No es comunismo ni marxismo, es una democracia representativa con justicia social en una economía bien planificada", habría dicho entonces. Javier Pazos quien acompañó a Fidel en la Sierra Maestra, integró su estado mayor hasta su captura por tropas batistianas a principios de 1958, cuenta: "el Fidel que yo conocí definitivamente no era marxista. Ni siquiera estaba interesado en una revolución social. Era un oportunista político, un hombre de férrea voluntad y una extraordinaria ambición." El mismo Huber Matos aun en la Sierra Maestra, diría que encontraba a Fidel con tendencias en extremo "despóticas". Esto coincidía con lo dicho por sus compañeros en la Universidad de la Habana quienes le consideraban "una persona ávida de poder, totalmente falto de principios, que uniría su suerte con cualquier grupo que el creyera que podía ayudarle en su carrera política." Si bien a Fidel aun no se le podía clasificar políticamente, sus muy cercanos compañeros y consejeros, Raúl Castro y el Che Guevara abiertamente mostraban sus simpatías por el marxismo y el Partido Comunista Cubano.

El 3 de marzo llegó de visita a la Habana el jefe de la CIA para Centroamérica quien expresó al saliente Embajador Smith sobre el conocimiento que tenia la Agencia de los vínculos comunistas de Raúl Castro y el Che Guevara, sin embargo no mostró ninguna preocupación por Fidel. Ese mes llegó un nuevo embajador estadounidense a la Habana. Philip Bonsal, un hábil profesional de mentalidad liberal, embajador en Bogotá, Colombia entre 1955 y 1957, donde había logrado un gran desafecto de la dictadura de Rojas Pinilla pero entre 1957 y 1959 luego en La Paz, había logrado la confianza de líderes de la Revolución Boliviana con Víctor Paz Estenssoro y el Movimiento Nacional Revolucionario MNR. Reemplazaría en Cuba a Earl T. Smith un firme partidario de la caída de Batista. Estos eran los últimos representantes del gobierno de los Estados Unidos en la Habana. El entrante, simpatizante de la revolución y el saliente simpatizante de la caída de Fulgencio Batista.

Entre el 15 y el 26 de abril, Castro con una delegación industrial y representantes internacionales aceptó una invitación del Club de Prensa estadounidense para visitar los Estados Unidos. Había logrado la invitación mediante Jules Dubois, el corresponsal del Chicago Tribune en la Habana, un coronel retirado, presidente del SIP y persona a quien se le escuchaba en el Departamento de Estado. Contestó toda suerte de preguntas, hasta las más impertinentes con humor. Fidel contrató una de las mejores firmas de relaciones públicas, quienes se encargaron de organizar todas sus presentaciones y agenda. Afirmarían después que nunca jamás había manejado a tan consumado actor y hasta su "fidelingles" era un acierto. Comía perros calientes y hamburguesas en público, visitó universidades, organizaciones liberales, el zoológico y el estadio de los Yankees. Su juventud, vestido en fatigas de campaña, con barba desgreñada, le generaron una figura popular de carácter heroica. Un rebelde que había derrocado un espantoso y corrupto dictador. Para rematar, Fidel le anunció a la Sociedad Americana de Editores de Prensa, "a diferencia de otros líderes quienes llegan a Washington dispuestos a vender sus almas…… nosotros no hemos venido por dinero".

El Presidente Eisenhower le negó audiencia pero se reunió con el Vicepresidente Richard Nixon quien desconfió de él desde el primer día, incluso sugirió desde ese momento, el uso de un grupo de los exiliados en su contra. Para esta época, la mayoría de exiliados eran "batistianos" huyendo de los juicios y fusilamientos revolucionarios.

El 7 de mayo cuando regresó del viaje a Estados Unidos, el trato de Castro hacia el presidente Urrutia cambió. Le faltaba el respeto, interrumpía sus discursos y pasó a dominar todas las sesiones. Incapaz de defenderse, Urrutia comenzó a llegar tarde y salir temprano, sin decir nada, instituyendo una campaña de resistencia pasiva. Fidel lentamente lo fue convirtiendo en una figura decorativa. Como forma de protesta, Urrutia demoraba la firma de decretos que habían sido votados en el gabinete. A su vez, Castro comenzó a reunirse con los ministros en su suite del Hilton. El presidente dejó de ejercer cualquier labor legislativa, en cambio pronunciaba discursos y concedía entrevistas en las que expresaba su preocupación sobre la infiltración de comunistas en el gobierno. Cada vez más funcionarios renunciaban a sus posiciones y eran reemplazados por miembros del Partido Comunista Cubano. Afirmaba Urrutia que la revolución había sido humanista, más no marxista.

El primer campanazo del inconformismo estadounidense fue de la prensa de ese país, critica acérrima de las ejecuciones sumarias llevadas a cabo en la Cabaña y demás ciudades durante los primeros meses del nuevo gobierno contra antiguos funcionarios de Fulgencio Batista. Se calcula en un número superior a 500 las ejecuciones. Los cubanos se asombraron por el horror que despertó en el público estadounidense las acciones contra los batistianos que contrastaba con el tedio y falta de interés mostrado por esos mismos ciudadanos con el terror difundido por Batista.

El Presidente Urrutia era firme partidario de llamar a elecciones generales. Sin embargo Fidel se oponía. Castro resoplaba cuando se le preguntaba sobre la celebración de comicios. Un día prometía en unos meses - o dentro de dos o cuatro años como máximo – "el país estaría listo para ir a las urnas". En otras ocasiones, insistiría en que la gente no quiere elecciones, o decía que, en cualquier caso, la gente votaría por los candidatos del Movimiento 26 de Julio. Fidel Castro no quería elecciones. Desconfiaba de las personas como individuos, para tomar decisiones informadas. Vio la restauración de la democracia política en 1959 como un retorno al desacreditado sistema político anterior, el regreso a los partidos corruptos, que habían cooperado o al menos tolerado, los fraudulentos comicios en época de Batista. Un congreso y Presidencia reinstaurados, incluso con elecciones libres, le habría restringido la toma de decisiones y el sistema habría regresado a un régimen de controles y contrapesos. Sus órdenes tendrían grandes limitantes y sus vínculos carismáticos con las masas se verían reducidos. Una libertad económica habría obligado a una acción de mayor responsabilidad por parte del gobierno con la aceptación de las normas internacionales, la inviolabilidad de los contratos, y la eficiencia operativa.

El embajador estadounidense, Philip Bonsal, a pesar de sus amplias simpatías por la revolución, comenzó a tener problemas con el gobierno. Incluso le era difícil entrevistarse con Fidel. El 8 de mayo solicitó audiencia con el Primer Ministro Castro, pero la entrevista no le fue otorgada sino hasta el 13 de junio.

En mayo Fidel nombró Embajador ante los Estados Unidos al ex Primer Ministro Miró Cardona pero a partir del 17 se inicia el deterioro paulatino de las relaciones con los Estados Unidos al decretarse la primera Ley de Reforma Agraria firmada en la Sierra Maestra en la cual se confiscaba toda propiedad rural superior a 420 hectáreas de extensión. Esta afectaba seriamente a propietarios cubanos pero también algunos estadounidenses, pues se prohíbe la posesión rural por parte de extranjeros. El total nacionalizado se acercaba a $25 mil millones de dólares, de los cuales propiedad estadounidense era apenas mil millones.

Cientos de cubanos conforman la segunda ola de exiliados, ya no solo batistianos sino los más favorecidos, comienzan a emigrar hacia la Florida y Centroamérica. Estos eran hombres quienes no habían estado ni con Batista, ni con Fidel, pero tenían en común que sus objetivos se identificaban con los intereses de los inversionistas estadounidenses. Representaban la Cuba del pasado, la Cuba deferente a los intereses de los Estados Unidos.

Como la intervención del Estado y la expropiación de las empresas de propiedad privada continuaron, las restricciones comerciales estadounidenses a Cuba aumentaron. El Departamento de Estado se obsesionó con lograr indemnizaciones justas para sus ciudadanos expropiados, lo que Castro empezó a tildar como la naciente enemistad de los Estados Unidos hacia la revolución. Su imparable oratoria anti yanqui ya producía gran malestar en Washington. Los Estados Unidos se negaron a suministrar el muy necesitado petróleo con efectos devastadores sobre la economía de la isla y redujeron las cuotas azucareras.

Mientras tanto en Cuba, Huber Matos, un liberal demócrata y uno de los héroes de la Sierra Maestra, siendo Gobernador Militar en Camagüey comenzó a incomodarse con la persistente compañía de los comunistas que rodeaban al Che Guevara y la inclusión de miembros también comunistas entre los colaboradores más cercanos de Raúl Castro, además de sus frecuentes reuniones con el Partido Comunista de Cuba. Consideraba Matos, la existencia de un plan desconocido y encubierto. En julio, Matos en pronunciamientos abiertamente anticomunistas, denunció la dirección marxista que tomaba la revolución. Esto generó disputas entre el Presidente Manuel Urrutia quien trataba de alejar el gobierno de la creciente influencia comunista y el Primer Ministro, Fidel Castro.

En una maniobra para presionar la salida del Presidente Urrutia, Fidel renuncia como Primer Ministro. El apoyo popular que le brindó el pueblo cubano obliga la renuncia del Presidente Urrutia el 17 de julio quien es reemplazado por Osvaldo Dorticós. El nuevo Presidente nombra a Castro Ruz nuevamente Primer Ministro, el 26 de julio.

Matos desencantado, días antes, envió en una carta su renuncia a Fidel. Ese mismo 26 se reunieron Castro y Matos en el Hotel Hilton. Castro le afirmó, "tu renuncia es inaceptable en este momento. Aun tenemos mucho trabajo, admito que Raúl y Che están coqueteando con el marxismo… pero tú tienes la situación bajo control. Olvídate de la renuncia, en un tiempo, si aun crees que la situación no está cambiando, tienes derecho a renunciar."

Bonsal, el embajador estadounidense nuevamente solicita audiencia con Fidel el 23 de julio. La reunión se le otorgo para el 5 de septiembre.

Siendo que Fidel había sido desairado por el Presidente Eisenhower y ese gobierno le negaba el suministro y venta de materiales urgentes, Fidel asegura que los Estados Unidos lo habían empujado a los brazos de la Unión Soviética donde fue bien recibido por el Premier, Nikita Krushchev.

Así Cuba se convirtió en terreno abonado para la fatídica Guerra Fría. En su primer año, el gobierno revolucionario expropió propiedad privada, con poca o ninguna compensación, nacionalizó los servicios públicos, intensificaron los controles sobre el sector privado y cerraron la industria del juego controlada por la mafia.

En septiembre Huber Matos escribió, "la influencia comunista en el gobierno ha continuado incrementando. Debo dejar el poder cuanto antes. Debo alertar al pueblo de Cuba sobre lo que está sucediendo." El 17 de octubre nuevamente envía su renuncia a Fidel afirmando que el Movimiento 26 de Julio estaba siendo rápidamente infiltrado por los comunistas y estos adquirían posiciones de poder. El 19 de octubre Fidel envió a Camilo Cienfuegos para detener a Matos. Su intención de hacerlo fusilar fue cambiada por 20 años de prisión.

Miró, el Embajador ante los Estados Unidos renuncia a su cargo sin haber viajado a esa nación y se refugia en la Embajada de la Argentina de la Habana. La razón era el vuelco hacia la extrema izquierda en el gobierno de la isla.

El cinco de noviembre de 1959 se reunió el subcomité de Seguridad Interna del Senado estadounidense. El Senador Olin D. Johnston preguntó al General C.B. Cabell, Subdirector de la CIA: "¿No es verdad que el (Castro), es más peligroso que si se destapa y deja conocer su tendencia comunista?".

"Yo personalmente estaría de acuerdo en afirmar que Castro perdería mucho, incluso casi todo el apoyo popular de suceder eso. Sin embargo creemos que Castro no es miembro del Partido Comunista y tampoco se considera a si mismo comunista," respondió el General Cabell.

"El sabe que dejaría de ser útil si se declara abiertamente comunista," replicó Johnston.

"Eso es correcto", afirmó Cabell, "en cuanto pierda apoyo del público, pierde la posibilidad de lograr sus metas, aunque aun así, podría aparentar ser víctima de maquinaciones contrarrevolucionarias."

Ese mes el Ministro de Obras Publicas cubano, el ingeniero Manuel Ray renunció a su cargo por fuertes discrepancias con Fidel. Había caída muy mal la decisión de Fidel en fusilar al Mayor Huber Matos. Ray había sido una pieza principal en el derrocamiento de Fulgencio Batista. En 1957 creó el Movimiento de Resistencia Cívica mediante el cual logró contundentes golpes terroristas y de sabotaje contra el dictador, cuyas resultados, a la postre ayudaron el colapso del régimen. Castro en reconocimiento a la importancia de Ray y por sus extraordinarias condiciones de ingeniero, le había nombrado Ministro de Obras.

El 11 de diciembre el Coronel J.C. King, Jefe de la División del Hemisferio Occidental de la CIA envió un memorando confidencial a Allen Dulles, el director de la Agencia, afirmando según sus informes, el carácter dictatorial y comunista del nuevo gobierno cubano, cuya permanencia en el poder influiría en acciones similares contra bienes estadounidenses en otros países latinoamericanos.

A finales del año llegan a la isla enviados rusos de habla española para conformar los Comités para la defensa de la Revolución entre quienes se encontraban Francisco Ciutat de Miguel y Enrique Lister Forján, políticos comunistas de la Segunda República Española y la Guerra Civil.

Para diciembre de 1959 doce de los veintinueve ministros originales del gabinete cubano que provenían de todos los matices políticos cubanos, renunciaron o fueron reemplazados por comunistas o miembros del Partido Socialista del Pueblo. Gran influencia ejercieron el Che Guevara y Raúl Castro. Esa navidad el ex Primer Ministro y ex Embajador Miró Cardona logra llegar a Miami como refugiado.

Desde enero de 1960 la CIA ya estaba actuando contra el nuevo régimen de Cuba. Según el periodista estadounidense Herbert L. Matthews, aviones de la CIA, algunos con pilotos estadounidenses, atacaron los campos cubanos con bombas de napalm para quemar las cosechas de azúcar lo que utilizaba Fidel en sus arengas anti yanqui ayudándole a mostrar la enemistad del "imperio" con la revolución.

En febrero de 1960 durante la visita del vice primer ministro soviético Anastás Mikoyán a Cuba, además de recibir un crédito por cien millones de dólares, Castro firma un acuerdo con la Unión Soviética para el suministro del petróleo que los Estados Unidos se negaba en venderles.

La Operación Cuarenta

El Presidente Dwight D. Eisenhower, en marzo de 1960 autorizó la creación de la "Operación 40". Allen Dulles tomó el nombre por el grupo de 40 funcionarios que seguían los sucesos en Cuba, grupo del Consejo Nacional de Seguridad. La Operación 40 era un operativo sicarial que abarcaba el Caribe, Centroamérica y México con autorización expresa de deponer gobiernos y/o asesinar gobernantes no afectos a los intereses de Washington.

El grupo era encabezado por el entonces Vicepresidente de los Estados Unidos, Richard M. Nixon y compuesto por el Almirante Arleigh Burke, Jefe de Operaciones Navales, Livingston Merchant del Departamento de Estado, Gordan Gray, Consejero de Seguridad y Allen Dulles, Director de la CIA.

La para entonces ya larga trayectoria de la CIA en operaciones encubiertas, asesinatos selectivos, terrorismo, sabotaje y derrocamiento de gobiernos, la hacían la agencia ideal para manejar el enojoso asunto cubano. Por su experiencia, Cuba era pan comido para la CIA.

El subdirector de Planeación de la CIA, Richard Bissell fue el encargado en organizar la estrategia para llevar a cabo los operativos anticastristas. Bissell trató de recomponer el mismo equipo que se había utilizado tan exitosamente en el Operativo PBSuccess para deponer al Presidente Jacobo Arbenz en Guatemala.

El 17 de marzo de 1960, Eisenhower aprobó el plan de la CIA denominado: "Un Programa de Acción Encubierta contra el Régimen de Castro". Consistía en:

1-    La creación de una oposición a Fidel Castro unificada y responsable fuera de Cuba.

2-    El desarrollo de una comunicación masiva para el pueblo cubano como una poderosa propaganda ofensiva.

3-    La creación y el desarrollo de una organización de inteligencia y acción dentro de Cuba que respondería las órdenes y direcciones de la oposición en el exilio.

4-    La creación de una fuerza paramilitar fuera de Cuba para futuras acciones guerrilleras.

Estas metas debían ser logradas de manera que se encubriera la participación de la CIA y ocultara el intervencionismo del Tío Sam. El Presidente autorizó un presupuesto inicial de 4.4 millones de dólares. Este incluía 950 mil con fines políticos, 1.7 millones para propaganda, 1.5 millones para paramilitares y 250 mil para la recolección de inteligencia.

Esta medida lograba "legalizar" la ya iniciada batalla clandestina contra el gobierno de Castro.

En cabeza de Tracey Barnes, el asistente adjunto de planeación en la CIA, se colocó la dirección de la Fuerza de Tarea Cubana quien se había reunido desde el 18 de enero de 1960  con David Atlee Philips, Jacob Esterline, E. Howard Hunt, William Robertson, David Morales, Gerry Droller, todos miembros activos de la CIA y participes de la Operación PBSUCESS. También de la CIA, fueron incluidos Desmond Fitzgerald, William King Harvey, Theodore Shackley, Thomas G. Clines, Porter Gross, Gerry Patrick Hemming, Carl Elmer Jenkins, Bernard Barker, William Robert Plumlee y William C. Bishop. Fueron reclutados cubanos, algunos ex oficiales del régimen Batista, mafiosos y mercenarios. Así Félix Rodríguez, Frank Sturgis, Antonio Veciana, Luís Posada Carriles, Orlando Bosh y otros se convierten en operativos de la CIA.

Tracey Barnes puso la Fuerza de Tarea Cubana en cabeza de Jacob "Jake" Esterline, un experto en guerra irregular, quien había sido llamado de su posición en Venezuela donde manejaba la cuarta rama del Hemisferio Occidental. Jake entró en contacto con grupos anticastristas y financió otros. Comenzaron a reclutar hombres para crear una fuerza paramilitar cuyo fin eran actos de sabotaje, terrorismo e incitación insurreccional que cubriría la isla y derrocaría el régimen de Fidel Castro. La CIA escogió cinco uniones o movimientos de exiliados para crear El Frente Revolucionario Democrático. El nombre era muy adecuado, Frente, pues era simplemente una fachada. Cinco exiliados conformaron la dirección. Tres de ellos eran representantes de la Cuba pre-Batista e incluían a personajes como Manuel Antonio de Varona, antiguo Primer Ministro de Prio Socarras quien anunció de inmediato que el gobierno pos-Fidel restauraría a sus legítimos dueños las propiedades incautadas por Castro. Estaba Justo Carrillo, un liberal quien dirigió el Banco para el Desarrollo Industrial y Agrícola, tanto en el gobierno de Prio como el de Castro e incluso había participado en el complot para derrocar a Batista en 1956. El último miembro era Manuel Francisco Artime, un medico que venía del Partido Liberal Radical en Cuba, un movimiento católico democrático y quien se había unido a Fidel a finales de 1958 alcanzando el grado de teniente. Había participado en las ofensivas en Guisa, Maffo y Palma Soriano contra las fuerzas de Batista. Luego hizo parte del Instituto Nacional de Reforma Agraria donde dirigió los Comandos Rurales. En noviembre del 59 había roto con el nuevo régimen castrista tras la detención de Huber Matos. Se refugió con los jesuitas de la Habana para luego contactar la Embajada estadounidense quienes lograron su rescate por medio de la CIA a bordo de un buque de bandera hondureña. Era el candidato ideal por su juventud, apenas contaba con 31 años, su experiencia militar, su inexperiencia política y su trayectoria para convertirse en un operativo de campo de la Agencia. Así Artime fue el hombre de la CIA en el Frente y pronto el único vinculo cubano en las operaciones militares y políticas de la Agencia. El vínculo de la CIA era Gerry Droller que utilizaba el alias de Frank Bender. Este Droller había sido un refugiado alemán llegado a Estados Unidos antes de la guerra y una vez iniciada esta, se había incorporado al ejército para luego trasladarse a los cuerpos de inteligencia. Los exiliados no simpatizaban con Bender, pero su poderosa chequera, respaldada por la CIA, pudo más que las simpatías.

La Operación Peter Pan

El 27 de marzo, la revolución decidió el adoctrinamiento de los niños cubanos al cumplir los 11 años y 800 fueron reunidos para ser llevados a un campamento en Minas de Frio en la Sierra Maestra. Allí recibieron instrucción revolucionaria durante 45 días para luego retornar a sus hogares con sus padres. Estos adoctrinamientos fueron utilizados por David A. Phillips de la CIA para crear la Operación Peter (Pedro) Pan. La operación así llamada porque buscaba socavar confianza en la revolución, sobre todo en la clase media y hacer a los padres de menores enviar niños a la "tierra del Nunca Jamás" (Miami de donde jamás regresarían). Phillips con su operativo cubano, Ángel Fernández Varela redactó un falso decreto que quitaba la patria potestad a los niños menores de 18 años para entregarlos a la revolución. Luego se rumoraba que estos eran enviados a campos de trabajo en la Unión Soviética. La CIA hizo llegar el decreto a Cuba donde se propagó verbalmente generando pánico entre los padres de los menores cubanos. Simultáneamente el Departamento de Estado reclutó al sacerdote católico, Bryan Walsh (luego Monseñor Walsh) para aparentar un manto de ayuda humanitaria. La iglesia Católica, el Padre Walsh y la Arquidiócesis de Miami entraron así en los planes de la CIA y el Departamento de Estado contra el gobierno revolucionario de Cuba.

En mayo de 1960, Manuel Ray creó en Cuba un movimiento de oposición, el Movimiento Revolucionario del Pueblo, un grupo de resistencia igual a la época de Batista, que además estaba apoyada por sus guerrillas anticastristas en las Montañas de Escabray. No era un movimiento para reinstaurar la constitución de 1940, sino más bien continuar con profundas reformas, incluida la nacionalización de los servicios públicos y la regulación de la inversión privada. E. Howard Hunt, uno de los operativos de la CIA, lo denominó "fidelismo sin Fidel".

Radio Swan o Radio Américas

Ese mismo mes de mayo, en las islas del Cisne en Honduras, la CIA estableció una radiodifusora pirata que alcanzaba con sus transmisiones a Cuba. Llevada por la armada estadounidense, era el mismo transmisor que se había utilizado en la II Guerra Mundial para Radio Free Europe. La emisora se denominó Radio Swan y/o Radio Américas. Transmitía únicamente en español y se anunciaba, "Radio Swan, la Voz internacional del Caribe." Básicamente transmitía grabaciones de grupos anti castristas en el exilio. En sus primeras emisiones, la radio transmitió el falso decreto que quitaba la patria potestad a los menores cubanos y en su noticiero de las 8am hacia una angustiosa advertencia a los desesperados padres: "¡Madres cubanas, no dejen que les quiten sus hijos! El gobierno revolucionario se los quitara cuando cumplan 5 años y los retorna cuando cumplan 18." Luego mediante coordinación de la Arquidiócesis de Miami, la embajada estadounidense en la Habana se encargaba de otorgarles visa a todos los niños cuyos angustiados padres enviaban solos hasta los Estados Unidos en vuelos de Pan Am. Más de catorce mil menores llegaron a Miami entre 1960 y 1962, todos llamados Peter Pans. Más de ochocientos quedaron huérfanos al no poder salir sus padres de la isla.

Tras la creación de la resistencia del MRP, pocos meses más tarde, Ray tuvo que huir de la isla. Considerado un importante activo político, la CIA le ayudó a llegar a Miami. En los Estados Unidos, Ray no fue bien recibido por la comunidad de exiliados donde algunos le tildaban de comunista. Bender trato de ingresarlo con su Movimiento Revolucionario del Pueblo al Frente Revolucionario Democrático, pero Ray difería de los miembros del Frente, su personalidad, sus convicciones políticas y su firme creencia en el éxito de la resistencia civil que había dejado en Cuba, le llevaron a rehusar. El no se dejaría manejar por la CIA, ni por el Frente. Ante estos hechos, los del Frente y la misma Agencia estaban dispuestos a iniciar una campaña de difamación contra él.

El Embargo

Al llegar los primeros cargamentos de petróleo crudo soviético, los propietarios estadounidenses de las refinerías en la isla, Texas Oil Company, Shell y Esso, en principio aceptaron y se disponían en refinar el crudo, pero una palabra del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos los obligó a negarse. Fidel no dudó y expropió las refinerías el 29 de junio.

Las medidas de los Estados Unidos en contra de la Cuba de Fidel se agravaron, dejaron de adquirir el azúcar, único producto de la isla, lo que llevó a un lógico acercamiento con la única otra potencia mundial, la Unión Soviética. Rápidamente Krushchev, el Premier soviético, se comprometió en adquirir toda la producción azucarera. Castro retalió contra los Estados Unidos nacionalizando todas las empresas estadounidenses en la isla.

El 30 de agosto se reunió de nuevo el subcomité del Senado para interrogar al ex embajador Smith sobre el ascenso de Fidel:

Senador Eastland: "¿Alguna vez ganó Castro alguna batalla?"

Míster Smith: "Castro nunca obtuvo una victoria militar. Las mayores victorias de Castro fueron ataques a pequeñas guardias militares en el campo y ligeras y pequeñas escaramuzas con tropas del gobierno."

Senador Eastland: "¿Cómo se hizo al gobierno? Primero, ¿porque se fue Batista?"

Míster Smith: "¿Porque se fue Batista?"

Senador Eastland: "Si".

Míster Smith: "Si los Estados Unidos hubiese sido completamente imparcial, en mi opinión, Batista no habría tenido que dejar Cuba hasta después de la posesión del Presidente electo (Rivero Agüero)."

Senador Eastland: "El no tenia porque haberse ido. No había sido derrotado por una fuerza militar."

Míster Smith: "Permítame ponerlo de la siguiente manera, porque hay muchas razones para la salida de Batista. Batista estuvo en control durante 18 años. Su gobierno se estaba desintegrando debido a la corrupción y su larga permanencia en el poder. La brutalidad policial estaba empeorando." Continua explicando Smith que el hecho de que los Estados Unidos no continuaran apoyando a Batista tuvo un efecto sicológico devastador sobre las fuerzas armadas y los líderes del movimiento sindical, lo que a la larga llevó a su caída. Por otra parte, nuestras acciones en los Estados Unidos, fueron responsables del ascenso de Castro. No fue sino hasta que la prensa estadounidense empezó a escribir contra Batista, que la revolución de Castro despegó.

Continua Smith explicando al subcomité del Senado: "Batista cometió el error de sobre estimar la importancia de Prío Socarrás en Miami a la vez que sub estimó la importancia de Castro. Prio operaba desde los Estados Unidos suministrando armas, municiones, hombres y dinero a los revolucionarios. Batista me dijo que cuando Prio y Alameia salieron de Cuba, se llevaron 140 millones de dólares. Sí aceptamos que fue la mitad, habrían compartido 70 millones de dólares. Se cree que Prio destinó muchos millones de dólares en los Estados Unidos asistiendo a los revolucionarios desde nuestras propias costas."

Senador Eastland: "¿No se hizo ningún esfuerzo para detenerlo?"

Míster Smith: "El gobierno de Batista se quejó continuamente de las descargas aéreas de armas y suministros desde los Estados Unidos. Siempre se mantuvo informado al Departamento de Estado. Al parecer tuvimos muchas dificultades manteniendo nuestras leyes sobre neutralidad. A veces he deseado que hubiésemos sido igualmente diligentes al respecto como lo somos ahora."

Para entonces una tercera de ola de exiliados se estaba presentando en la Florida. Estos, en su mayoría eran antiguos conspiradores contra Batista, muchos habían combatido con Fidel y otros no solo apoyaron el gobierno revolucionario, sino habían sido funcionarios del gobierno y se sentían traicionados por Castro, a quien acusaban de arrojarse en brazos de los comunistas. No buscaban la contrarrevolución sino reformarla, alejarse de la extrema izquierda.

El gobierno de Eisenhower también retalió contra la Habana. Tras la nacionalización de las empresas estadounidenses impuso un embargo económico y financiero contra Cuba en octubre de 1960.

1960 era año electoral en los Estados Unidos. El prestigio del Presidente Eisenhower estaba en su clímax. Era un condecoradísimo general de cinco estrellas, héroe de la Segunda Guerra Mundial, Comandante Supremo de la OTAN y considerado por los intelectuales de su país, uno de los mejores presidentes en la historia de su patria. Estaba cumpliendo su segundo periodo presidencial y el candidato de su partido, el Republicano, era su Vicepresidente Richard M. Nixon.

Nixon había sido escogido como compañero de campaña en 1952 por Eisenhower precisamente por su popularidad y claras tendencias anticomunistas. Con su beneplácito el Vicepresidente logró hacer de su posición en una verdadera vitrina, aunque con muy poco poder real, pero le permitía mostrarse permanentemente ante sus conciudadanos y el mundo. Así Richard Nixon veía un fácil triunfo ya que se enfrentaba a un relativamente desconocido e inexperto candidato Demócrata, el senador John F. Kennedy, además de tener a su servicio  todo el aparato estatal, y el manejo de su campaña política por parte de Prescot Bush iba de maravilla. El congresista Gerald Ford y George H.W. Bush lograba inmensos recaudos para la financiación de la misma. Todo estaba dado para que Richard Nixon se convirtiera en el próximo presidente.

El entonces candidato demócrata había afirmado sobre Cuba, en un discurso en la ciudad de Cincinnati, "Para el presente, Cuba se ha ido……….. Para el presente ninguna fórmula mágica la hará regresar. Solo extendiendo la mano de una amistad Americana en un esfuerzo conjunto para acabar el descontento, la pobreza y la falta de esperanza sobre los cuales se alimenta el comunismo, solo entonces lograremos rechazar la tiranía, hasta que perezca en las calles de la Habana."

La Brigada de Asalto 2506

Como Director de la Operación 40, el Vicepresidente Nixon estaba decidido en invadir Cuba y deponer el gobierno comunista de Castro. Así todo el operativo se encamino hacia ese objetivo. Una vez hubiese jurado como nuevo presidente en enero de 1961, Nixon ordenaría el despliegue contra la isla. Se buscaba incitar a una guerra civil contra Castro por todos los medios posibles para lo cual la CIA crea la Brigada 2506. En noviembre de ese año se conformaron los cuadros de la Brigada, Manuel Francisco Artime sería el líder político, José Alfredo Pérez San Román fue designado comandante militar y segundo comandante a Erneido Andrés Oliva González ambos ex militares, oficiales graduados de la Academia Militar Cubana.El proyecto ahora denominado Operación Zapata porque se utilizaban las instalaciones de Zapata Oil. Uno de los accionistas de la empresa petrolera era George H.W. Bush quien con Thomas J. Devine otro miembro de la CIA, John Overby, Hugh y Bill Liedtke fundaron la empresa en 1953. En 1959 la empresa se dividió en Zapata Oil y Zapata Offshore Drilling Company, la segunda en cabeza de George W.H. Bush, muy cercanas a Cuba para llevar y traer armas y personal a la isla tenía una de las sedes en Miami. Así Bush entró en contacto con Félix Rodríguez quien reclutó a Barry Seal, Porter Gross y E. Howard Hunt. A pesar de los desmentidos del ex presidente George H.W. Bush, su participación con la CIA en la Operación Zapata está bastante documentada y se le considera uno de los mayores reclutadores para la invasión a la isla. Bush en conjunto con Félix Rodríguez debían organizar la comunidad cubana en Miami para la invasión.

JMTrax

La CIA necesitaba una base para operar fuera de la vista del público. Las labores de entrenamiento en el sur de la Florida eran demasiado obvias. En mayo de 1960 se consideró una zona rural en Panamá pero en Washington la creencia de que sería más fácil controlar los operativos si se ubicaban en México, hizo desistir del país istmeño. Sin embargo el gobierno mexicano se opuso y ahí fue cuando apareció Guatemala cuyo gobierno era más que amigable hacia los Estados Unidos y existían grandes lazos con ese régimen en raíz al golpe orquestado por la CIA contra Jacobo Arbenz. El Presidente, General José Miguel Ydígoras Fuentes se había hecho al poder tras el asesinato del golpista y agente de la CIA, Coronel Carlos Castillo Armas. La Agencia negoció con Ydígoras el establecimiento de una base secreta para entrenar unos pocos exiliados cubanos. Roberto Alejos Arzu, un viejo amigo y socio comercial de  Ydígoras ofreció su hacienda "La Helvecia" entre Quetzaltenango y Retalhulue. Alejos entendía que habrían 4 espías paramilitares entrenando para alguna misión que se desarrollaría en Cuba.

La base fue denominada "JMTrax" y en septiembre de 1960 llegaron los primeros 20 expedicionarios en camiones desde el aeropuerto de San José. Aparte de la sede de la administración, que fue ocupada de inmediato por dos miembros de la embajada estadounidense, no existían dormitorios, ni comedores, ni baños o campos de entrenamiento. De inmediato comenzaron la construcción de la base y a la vez a recibir entrenamiento en guerra irregular y de guerrillas por parte de un coronel filipino contratado por la CIA, quien había organizado exitosamente las guerrillas contra las fuerzas japonesas invasoras, durante la Segunda Guerra Mundial.

El plan era lograr pequeños comandos guerrilleros, quienes serian introducidos clandestinamente en la isla para tratar de reclutar y conformar cuerpos de combatientes lo suficientemente grandes para enfrentar el gobierno. Ya existía la resistencia guerrillera en las Montañas de Escabray liderada por Manuel Ray, el ex Ministro de Obras Publicas de Fidel, y este trataba de organizar una resistencia encubierta en las ciudades contra el nuevo régimen. La CIA encontró dificultades en aproximarse a los guerrilleros de Ray y estos a su vez se quejaban de que cada contacto nuevo con los exiliados era un "extraño" que resultaba ser agente de la CIA, quien no solo tenía su propio plan para derrocar el gobierno, sino ya había escogido quienes lo harían. El suministro de armas y material de intendencia se complicaban en las montañas afirmaban los de la Agencia, además de temer que el grupo de Ray estuviese infiltrado por agentes de Castro, quien como antiguo combatiente guerrillero, era un profundo conocedor de todos los artilugios posibles, habiéndose convertido en un experto en contraguerrillas.

Además el Ejercito Revolucionario Cubano se fortificaba recibiendo grandes cantidades de armas soviéticas y el régimen poco a poco estrechaba el control sobre la población lo que lo hacía un adversario mucho más formidable que Batista. Estas al parecer fueron las conclusiones de la CIA por lo cual lentamente fue considerando nuevas tácticas para el grupo en JMTrax. Sin embargo la versión de los exiliados difiere, ya que ellos aun consideran un rechazo de la CIA hacia sus guerrillas y movimientos encubiertos en las ciudades, por su incapacidad de controlarlos, razón por la cual fueron ignorados a favor del grupo de combatientes en Guatemala seleccionados por la CIA.

La locación de Trax fue otro de los tantos y graves errores de la Agencia. Estaba situada en medio de muchas haciendas cafeteras y era visible con todo y campo de entrenamiento desde la carretera, que en épocas de cosecha se llenaba de tráfico y personal de recolectores, además había un ferrocarril que pasaba por la parte posterior de la hacienda, lo que la hacía muy vulnerable al escrutinio público.

Fabián Escalante (luego alcanzaría el grado de general), era un agente del Departamento de Seguridad cubana, quien encabezaba una unidad de contrainteligencia la cual adelantaba contra la "Operación Centinelas", un operativo dentro de Cuba para reclutar cubanos contra Castro. Explicó Escalante que siendo Nixon el encargado del "caso cubano", había reunido un importante grupo de hombres de negocios encabezados por George H.W. Bush  y Jack Crichton, ambos petroleros de Texas y quienes debían reunir los fondos para el operativo. El Vicepresidente Nixon era una viejo conocido de los Bush, según una de sus biografías, en 1941 Nixon afirma haber leído un anuncio en un periódico de Los Ángeles el cual había sido colocado por un grupo de adinerados hombres de negocios encabezados por Prescott Bush (padre del ex presidente George H.W. Bush y abuelo del ex presidente George W. Bush) Quería este grupo encontrar un joven y maleable candidato para el congreso. Nixon aplicó para la posición y fue escogido por el grupo del cual se convirtió en vocero. Así Richard Nixon se volvió el protegido de Prescott, quien apoyó su campaña al congreso en 1946. Fue el mismo Prescott Bush, el estratega de la campaña presidencial republicana de 1952 para el duo ganador, Eisenhower-Nixon.

La voladura de "La Coubre"

Estados Unidos mantenía un embargo de armas que había iniciado en el gobierno de Batista desde marzo de 1958. El embargo había sido logrado por influencia de Manuel Urrutia, el ahora ex Presidente cubano, durante la lucha contra la dictadura de Batista. El arsenal militar cubano era en gran parte estadounidense y el embargo impedía la adquisición de repuestos por lo que buena parte de los equipos se encontraba en desuso. El nuevo gobierno había adquirido 76 toneladas de armas y municiones en Bélgica. Con el fin de impedir el recibo del nuevo armamento la Operación 40 comenzó sus actividades terroristas el 4 de marzo de 1960 con la voladura en la Habana del buque de bandera francés, el "La Coubre" en el cual se habían transportado las armas desde Amberes. Este no fue un golpe cualquiera ya que tras el estallido del buque, que dejó muchos muertos y heridos, una segunda explosión arrasó con todo el personal de socorro que atendía y evacuaba a los heridos del primer atentado.

La Operación 40 no solo estaba inmersa en operaciones de terrorismo y sabotaje, también armaba y financiaban guerrillas contrarrevolucionarias en las Montañas del Escabray.

Según el agente Frank Sturgis: "este grupo sicarial, siguiendo órdenes, asesinaría militares o miembros de los partidos políticos del país a infiltrar y de ser necesario nuestros propios miembros, a quienes se les considerara sospechosos de ser agentes extranjeros. Estábamos concentrados únicamente en Cuba en ese momento pero también operábamos desde México."

La Invasión

La CIA desarrolló y puso en ejecución un nuevo plan para el grupo en TRAX que descartaba el uso de guerrillas. Decidieron hacer una invasión con el fin de alcanzar una cabeza de playa obtenida con protección aérea. El entrenamiento en guerra irregular y guerrillas fue detenido en Guatemala para los ya casi 500 hombres. El coronel filipino se retiró y el primero de septiembre de 1960, a solicitud de la CIA, el General David Shoup recomendó a Jack Hawkins, un coronel de la infantería de marina estadounidense, experto en guerra anfibia. Jack entrenaría los exiliados como un ejército de bolsillo, con artillería y apoyo aéreo para un desembarco en la isla. Eisenhower aprobó un presupuesto de 13 millones de dólares para el operativo desconociendo los cambios tácticos efectuados por la CIA pero estipuló que ningún personal militar estadounidense podía formar parte del cuerpo de combate.

JMMadd y la Fuerza Aérea de Liberación FAL

Para el nuevo plan se negoció una pequeña base aérea con Ydígoras, con el fin de completar el entrenamiento de los pilotos cubanos. La base aérea ubicada en Retalhuleu fue denominada "JMMadd" y conocida por los cubanos como Base Rayo. Tenía una pista pavimentada de 1600 mts, barracas, bodegas y almacenes de suministro alrededor de una edificación principal que servía de Comando General. En todo momento se camuflaba como una base de la Fuerza Aérea Guatemalteca, incluso las aeronaves de la CIA usaban sus colores e insignias. Desde JMMadd se estaba en contacto con JMTide, otra base secreta de la CIA en Puerto Cabezas, Nicaragua. La CIA suministró a los exiliados cubanos 8 aeronaves C-46, seis C-54 y diez y seis B-26 que se denominarían las FAL o Fuerza Aérea de Liberación. Todos eran viejos aviones sobrantes de la Segunda Guerra Mundial.

Peter Wyden en su libro cuenta sobre el suministro permanente de prostitutas de las poblaciones cercanas a Trax para los hombres de la ahora Brigada de Ataque 2506 cuya permanencia durante días, permitía a los exiliados alardear sobre su próxima misión de derrocar el gobierno comunista de la Habana.

Lo que la CIA no sabía, además de que Trax estaba prácticamente a la vista del público, el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), de carácter comunista, estaba infiltrado por la inteligencia cubana, y un miembro del Comité Central del PGT con alias de Aragón, monitoreo todo el proceso de las bases estadounidenses enviando valiosa información a Cuba, la cual fue entregada al Che Guevara por el Capitán Miguel Ángel Duque, del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

La Mafia

La CIA no se detenía en su acometida de derrocar a Castro. El Director, Allen Dulles y el Subdirector de Planificación Richard Bisell en septiembre iniciaron otro proyecto: el asesinato de Fidel. Con este fin se reunieron con dos de los capos mafiosos en Estados Unidos, Johnny Rosselli y Sam Giancana. Bisell encargó a los agentes especialistas en operaciones de contraespionaje, Sheffield Edwards y Robert Maheu. La idea era aprovechar el descontento de los mafiosos contra Castro tras perder sus hoteles y casinos en la isla y a la vez generar un operativo que permitiera cubrir la intervención de la CIA. Luego fueron invitados a participar Carlos Marcell, Santo Trafficante y Meyer Lansky. Para la mafia era una oportunidad de devolver el golpe a Castro y a la vez obtener valiosa protección del FBI. Aparentemente aquí es cuando se inicia la estrecha colaboración entre el gobierno estadounidense y las mafias. Meses más tarde, el Ministro de Justicia o Fiscal General Robert Kennedy personalmente autorizaría los operativos.

El 28 de octubre de 1960 es llamado a consultas el embajador estadounidense en la Habana, Philip Bonsal quien ya nunca regresara.

Los cubanos, advertidos de toda la operación por su espía en el PGT guatemalteco, esperaban una invasión sin dilación por parte de los Estados Unidos. El 30 de octubre, el periódico “La Hora” de Ciudad de Guatemala destapó la inminente invasión a Cuba, además de insinuar la financiación estadounidense. El 31, el canciller cubano Raúl Roa, denunció ante las Naciones Unidas la próxima invasión y pudo dar detalles sobre el reclutamiento y entrenamiento de los exiliados cubanos a quienes denominó mercenarios y contrarrevolucionarios puesto que recibían 400 dólares mensuales más una especie de prima para sus esposas e hijos de parte de la CIA. Los servicios de inteligencia cubanos, entrenados por los soviéticos y apoyados por otros países de la Cortina de Hierro, habían hecho una magnífica labor en Guatemala. Mientras tanto el Presidente Eisenhower como su Vicepresidente Nixon, negaban cualquier plan para atacar a Cuba. 

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