Y, tornándose desto, le llegaron los poderes del emperador para que
fuese gobernador destos reynos juntamente con el cardenal de Tortossa y
con el almirante de Castilla, don Fadrique Enrríquez, el qual estaua a
la saçón en unos lugares suyos de Cataluña. Y aunque todo el reyno
estaba // (fol. 71v) el reyno estaba (sic) alborotado, y los de la
Junta tenían ya ejérçito y abían tomado a Tordesillas donde estaua la
reyna, y eran huydos de Balladolid el cardenal, el presidente y los del
Consejo, el condestable determinó de açetar la gobernaçion. Y sabido
por los de la Junta que llamaban del reyno, enbiaron a haçer vn
rrequirimiento al condestable que no açetasse la gobernaçion, y don
Pedro Girón
que estaba en ellos, y era su sobrino, le embió a
haçer muchas amonestaçiones de que mirase lo que haçía.a El condestable
le respondió que lo tenía mirado y que su cassa se hiço sirbiendo //
(fol. 72r) a los reyes de Castilla, y que assí la quería él perder,
sirbiendo al emperador.
Luego començó a vsar el offiçio de gobernador,
ymbiando por la gente de las guardas que abían benido entonçes con
Diego de Uera muy desbaratados de Argel; y, aunque fueron los más
dellos a Tordesillas, diçiendo que yban a la reyna nuestra señora que
estaua allí, otros binieron al condestable. Y para pagarlos y haçer más
gente, uendió y empeñó gran parte de su haçienda y embió a suplicar al
rey don Manuel de Portugal, que hera cuñado del emperador, que le
prestasse çinquenta mill ducados // (fol. 72v) sobre vna billa suya
para aquella neçesidad. Y el rey lo hiço muy bien que, como tenía todo
crédito el condestable, prestóle los çinquenta mill ducados con sola
vna çédula suya de que se los pagaría. Habido estos dineros y los más
que podía aber, el condestable allegó las (sic) más gente que pudo de
uenir a Burgos y dejó en Bribiesca al presidente del Consejo que
andaban huydos, y assí començaron a haçer allí Consejo, y tanbién abía
allí algunos pocos dellos con el cardenal de Tortossa, en Medina de
Riosseco, donde hera ya benido el almirante.
Y bisto que el condestable abía açetado la // (fol.
73r) gobernaçión, juntáronse en Medina de Rioseco algunos grandes y
señores del reyno. Llegado el condestable a Burgos, enbió al conde
(tachado: stable) de Haro, su hijo, con toda la gente que tenía a
Medina de Rioseco, al qual, de acuerdo de todos los grandes, hiçieron
Capitán General. Y benido a Medina el conde de Haro, desde a tres v
quatro días, se lebantaron de sobre Medina don Pedro Girón y el obispo
de Camora, don Antonio de Acuña, con todo el egérçito de la comunidad,
que heran entonçes ochoçientos de a cauallo y onçe mill soldados, y los
que se juntaron a Medina de Rioseco serían seis mill soldados y dos
mill y duçientos de a cauallo, en los quales auía muy poca gente del
rey, // (fol. 73v) que todos heran de los grandes y señores que allí
estaban, y de los que auía llebado el conde de Haro. Mas entonçes aún
no abía açetado la gobernaçión el almirante, que después la açetó en
Tordesillas.
Los grandes y señores que se juntaron en Tordesillas fueron estos:
Don Fadrique Enríquez, almirante de Castilla
Don Alonso Pimentel, conde de Benauente
Don Albaro Osorio, marqués de Astorga
Don Pedro Fernández de Uelasco, conde de Haro, capitán general que hera de aquel ejérçito.
Don Diego de Toledo, prior de San Juan, hijo del duque de Alba que estaua en Flandes.
// (fol. 74r) Don Françisco de Çúnega y Abellaneda, conde de Miranda.
Don Bernal de Rojas, marqués de Denia.
Su hijo mayor, don Luis de Rojas.
Don Diego Sarmiento, conde de Salinas.
Don Françisco de Quiñones, conde de Luna.
Don Diego Enrríquez de Guzmán, conde de Alba de Liste.
Don Garçía Manrrique, conde de Osorno.
Don Alonso Carrillo de Peralta, marqués de Falçes en Nauarra.
Su hijo mayor, don Antonio de Peralta.
Don Enrrique Enrríquez, hermano del almirante, conde de Ribadabia.
Don Pedro Bélez de Guebara, conde de Oñate.
// (fol. 74v) Don Lope Osorio de Moscosso, conde de Altamira.
Don Beltrán de la Cueba, hijo mayor del duque de Alburquerque.
Don Bernardo de Silba, conde de Çifuentes, alférez mayor del rey.
Don Pedro de Baçán, bizconde de de (sic) la Ualduerna.
Don Françisco Enrríquez de Almança, señor de Alcañiçes.
Su hijo mayor, don Juan Enrríquez.
Don Bernardino Pimentel, señor de Tábara.
Diego de Rojas, señor de Santiago, de La Puebla y de Monçón.
Don Sancho de Rojas, su nieto.
Don Gómez de Benabides, mariscal de Frómesta.
Don Juan Manrrique, hijo mayor del marqués de Aguilar.
//(fol. 75r) Don Gutierre de Fonseca, señor de Uillanueba de Cañedo.
Don Gutierre de Robres, señor de Trigueros.
Don Juan Manrrique, que hera muchacho, hijo segundo del duque de Nágera.
Don Pedro de la Cueba, hermano del duque de Alburquerque, sobrino del condestable.
Hernando de Uega, comendador mayor de Castilla.
Don Luis de la Cueba, hijo segundo del duque de Alburquerque.
Don Luis de Uelasco, sobrino del condestable.
Don Juan de Arellano, señor de Ausejo.
Don Juan de Ribera, hijo mayor de don Juan de Silba.
//(fol. 75v) Don Diego de Silba su hermano.
Don Juan de Silba, hermano del conde de Çifuentes.
Y otros muchos caualleros.
Y, en yéndose los de la comunidad de los lugares
donde estaban, que eran Uillabrágima y Tordehumos y Uillagarçía, embió
tras dellos el conde de Haro a saber qué camino llebaban, y fueron a
una buena Uilla del condestable que se llama Uillalpando.
Y luego otro día salieron todos los grandes y
señores que abía en Medina de Rioseco y fuerónse a poner en los lugares
que los de la comunidad estaban; y el conde de Haro fue a Uillagarçía
adonde ay vna buena fortaleça de las uiejas, de cal y canto, en la qual
auían // (fol. 76r) dejado los de la comunidad algunos escudos con el
alcayde. Y el conde de Haro mandóla conbatir y como no llebaba
artillería gruesa defendióse vn buen rato, mas al fin se tomó por
conbate.
Y otro día uinieron allí, a la possada del conde de Haro, todos los
grandes y señores que auía a determinar lo que se haría que, aunque
heran muchos de pareçer que fuesen a Billalpando, el conde de Haro
respondió con baleroso ánimo y esfuerço que, pues se perdía la haçienda
del enperador, que tanbién se holgaba su padre y él que se perdiesse
la suya, y que su boto hera que fuesen a Tordesillas a sacar de poder
de la // (fol. 76v) comunidad a la rreyna, nuestra señora, pues era la
cossa de más ymportançia que se podía haçer. Y tanbién vbo desta
opinión otros algunos y determinóse que fuesen a Tordesillas. Y el
almirante y los más grandes y señores fueron a Torredelobatón a una
uilla del almirante, tres leguas de Tordesillas. Y el conde de Haro fue
a Peñaflor donde robaron vna yglessia los soldados de la capitanía de Bozmediano, que era
natural de Carrión y, como el conde de Haro lo supo, fue a quererlos
castigar con diez o doçe caualleros, y los soldados calaron las picas
contra él y contra ellos y assí se salieron de la yglesia, y dejólos de
castigar // (fol. 77r) el conde de Haro porque se abía de dar el
conbate de Tordesillas otro día, mas hiço restituyr a la yglesia todo
lo que se auía tomado sino vn cáliz que tenía escondido aquel capitán
Bozmediano en la manga del sayo, el qual fue el primer hombre que
mataron en Tordesillas.
Otro día, miércoles çinco de diçiembre, se juntó el
conde de Haro con todos los grandes y señores que yban en el ejército,
çerca de Tordesillas, y porque el almirante no abía açetado la
gobernaçión, determinósse quel conde de Haro, como capitán general,
ymbiasse a requerir con un rey de armas a los de la uilla, que le
dejasen entrar // (fol. 77v) a él y a los que allí yban, a besar la
mano a la reyna, nuestra señora, lo qual no quisieron haçer, antes
tiraron muchas pedradas y saetas al rey de armas. Y mandó pregonar el
conde de Haro que fuesse saqueada Tordesillas y mandó apear para el
conbate con la gente de ynfantería, dos capitanes de hombres de armas,
la de don Juan de Uelasco que estaua ausente, cuyo teniente hera Lope
de Bustillo, y la de don Luis de Uelasco que, aunque estaua presente,
hera muchacho y era su theniente Juan de Salaçar. Y pusso el conde de
Haro donde le pareçió que debía estar con el estandarte real, a don
Hernando de Silba, // (fol. 78r) conde de Çifuentes, que sirbió aquel
día su ofiçio de alférez mayor, el qual le dijo que mirase dónde le
ponía porque él no se abía de mober de allí sin que el conde de Haro lo
hiçiesse. Y híçolo ansí que, aunque le dieron dos pelotas de arcabuz en
el estandarte, nunca se quitó de donde el conde de Haro le auía dejado
hasta que él le hiço passar a otro cabo. La gente de ynfantería llegó
la primera uez a conbatir a Tordesilla por la parte más fuerte del
lugar y assí murieron obra de çien hombres allí, y, bisto esto, mudólos
el conde de Haro a otro lugar. Y mandó a un cauallero nauarro, que
llamaban el señor de Deza, // (fol. 78v) que auía bisto muchas cossas
de guerra, que mirase todo el lugar alrededo (sic) para ber adónde se
asentarían unos tiros de campo que llebaban. Y, andando este señor de
Deça alrrededor del lugar, uio vn portillo ençima de vn pedaço de
cuesta, remendado con una tapia delgada, y bínolo a deçir al conde de
Haro, el qual mandó pasar allí los tiros que se a dicho. Y uno de los
que llebaban pelotas para ello hera don Beltrán de la Cueba, hijo mayor
del duque de Alburquerque, que las llebaba en la falda del sayo. Y su
hermano, don Luis de la Cueba, probó a subir por una escala y dieron
con él de allí auajo con una // (fol. 79r) pedrada que tiraron de
dentro, y assí hirieron a otros y murieron en aquel conbate duçientos
hombres. El capitán de la artillería, que se llamaba Herrera, comenzó a
haçer tirar a la tapia con que estaua zerrado el boquerón que se a
dicho y porque no heran llegados los picos y açadones, que benían en el
medio tiempo que auía del cargar de los tiros, llegaban a picar con los
yerros de las picas adonde daban los tiros, que, aunque dentro de
Tordesillas auía harta gente assí de la comunidad como de la del lugar,
porque este bocarón caýa a las espaldas de las cassas de unas rameras,
// (fol. 79v) no mirando en ello, el conde de Haro andaba de una parte
a otra, con el qual andaban muchos de los señores que allí auía, y
otros estaban repartidos por algunas partes, y como abía tanto espaçio
en lo que el capitán de la artillería haçía, estaban todos muy
desafuçiados de que se auía de haçer nada. Y como ya hera muy tarde,
que quería anocheçer, embiaron los unos a deçir al conde de Haro, con
Hernando de Uega, comendador mayor de Castilla, y con don Juan de
Arellano, que se rretirasse la gente; otros heran de contraria opinión.
A este tiempo, acabóse de abrir el boquerón que se a
dicho y comen- // (fol. 80r) çaron a entrar por él; y el primero que
començó fue un soldado con una espada y una rodela, natural de Medina
del Campo, que se llamaba Nieto, al qual gratificó el conde de Haro.
Tras éste, entró la gente de ynfantería del conde de Alba de Liste y
luego la del condestable don Yñigo de Uelasco y la de otros señores;
mas la primera bandera que se uio ençima del muro fue la del conde de
Álaba de Liste, que començó a dar boçes el alférez, diçiendo "uitoria".
Y tanuién entraron luego los honbres de armas de las compañías de don
Luis de Uelasco y don Juan de Uelasco, que el conde de Haro abía
mandado apear, el qual mandó a Ruy Díaz de Rojas, vn buen capitán de
ginetes, que fuesse a haçer la guarda // (fol. 80v) al camino por do
podía uenir el ejérçito de la comunidad, que quedaba a las espaldas. Y
el conde de Haro fuesse haçia el boquerón por do entraba la gente y
halló que auían rebotado parte della los de adentro, y dijo que se
quería apear, y assí se tornó a abibar el conbate.
El marqués de Falçes, don Alonso Carrillo de
Peralta, con buen golpe de gente de Nauarra que trujo, entró por otra
parte de Tordesillas, y los de dentro pusieron fuego a las cassas que
estaban zerca del agugero por do auían entrado. Y sacaron a la reyna
nuestra señora de palaçio, vnos diçen que para llebarla a Medina del
Campo, // (fol. 81r) y otros que para traerla donde conuatían porque
mandase que no conbatiesen. Y como uieron que se entraba el lugar,
dejáronla los que la auían sacado y fuéronse para la puente a Medina
del Campo, y muchos de los señores que allí uenían, que entraron por el
lugarexo, hallaron a la reyna en el patio de palaçio, con la ynfanta
doña Catalina, su hija, que es agora reyna de Portugal por la mano. Y
porque vbo algunos que, oyendo que llebaban a la reyna dijeron que
pasasen el rio para yr tras ella, y porque el río hera Duero y benía
muy grande y no se podía passar, dijo // (fol. 81v) el conde de Haro
que tomasen una bez el lugar y que después yrían tras la rreyna. Y
mandó conbatir una puerta de las del lugar, que estaban tapiadas y
defendíanlas los de adentro, y fue al carruage y trajo los açadones que
pudo delante del arcón delantero de la silla del cauallo para que
començassen a picar en la puerta. Y aunque de adentro tiraban muchas
saetas y piedras, llegó a ella y dio los açadones a un hombre que se
llamaba Francisco Sánchez y a tres criados suyos que llamauan Françisco
de Salinas y Alonso de Sedano y Diego de Cabiedes, y hiço que llegasen
a picar la tapia de la puerta. Y avnque tardaron en ello, se abrió //
(fol. 82r) la puerta y entró por ella toda la gente de a cauallo y el
artillería de campo que abía, lo qual fue a las dos después de media
noche. Y metido la gente, el conde de Haro dio vna buelta por el lugar
y quedóse como estaua armado hasta otro día, de manera que estubo
armado desde el martes a media noche hasta el juebes de mañana.
Sabido por el condestable que hera tomada
Tordesillas, embió al conde de Salbatierra, don Pedro de Ayala, que era
capitán de la comunidad, para que no lo fuesse, el qual no lo quiso
haçer, antes salió a tomar vnas pieças gruesas de artillería que traýan
de Fuenterrabía a Burgos, y como uenía poca gente con ellas, tomólas y
quebrólas.
Y de allí a poco tiempo, // (fol. 82v) bino el obispo de Camora
hasta çerca de Burgos, y con cada cossa de éstas se alteraba mucho la
ziudad, con la qual auía asentado çiertos capítulos el condestable y auían
embiado a Pedro de Velasco, señor de la cassa de la Reuilla, con ellos
a Flandes, y no trujo despacho nenguno. Y el condestable determinó
entonçes tomar por fuerça la fortaleça de Burgos y ssacó vn estandarte
a la plaça, delante de su cassa, el qual llebaba don Juan de Tobar, su
hijo segundo, y salieron armados él y todos los señores y caualleros
que estaban con él, que eran: don Alonso de Arellano, conde de Aguilar;
don Bernardo de Cárdenas, hijo mayor del duque de Maqueda, // (fol.
83r) marqués del gobierno del condestable; don Antonio de Velasco,
conde de Nieba; don Diego y don Sancho, sus hijos; don Bernardo de
Uelasco, hijo mayor del condestable; don Diego Sarmiento, conde de
Salinas; don Antonio de Bobadilla, conde de Ynchón; Juan de Rojas, hijo
mayor de Diego de Rojas marqués de Poça que aora es; don Juan de Luna,
capitán de los continos del rey; y otros caualleros, criados del
condestable. Y assí salidos todos a la plaça, estubieron para pelear
con la gente común de la ziudat, y dieron vna saeta en una alabarda al
conde de Aguilar, mas luego se sosegó todo; y luego subió el
condestable a la fortaleça y entregáronsela.
Passado esto, porque Juan de Rodilla que era capitán
de la comunidad // (fol. 83v) había uenido con gente a Uallladolid,
acordóse que se juntassen el condestable y el almirante, que ya abía
açetado la gobernaçión, y el conde de Haro y toda la una gente y la
otra. Y aunque a la saçón tenían los de las merindades de Castilla
Uieja zercada a Medina de Pumar, que es vna villa del condestable, no
curó de yr allá, sino embió a su sobrino don Pedro Juárez de Uelasco,
deán de Burgos, y al conde de Salinas, a Castilla Uieja, y dejó en
Burgos al conde de Nieba, y bínose él a Tordesillas con todos los otros
señores que allí estaban. Y binieron asimesmo con él don Juan de la
Cerda, duque de Medinazeli, y su hijo mayor don Luis de la Çerda,
marqués de Coolludo, don Rodrigo de Mendoça, conde de Castro, y su hijo
// (fol. 84r) mayor don Álbaro de Mendoça, y don Antonio de Padilla,
adelantado de Castilla. Y porque Ualladolid estaua por la comunidad,
llebó el condestable el camino de Campos donde tomó por conbate la
uilla de Beçerril, que se auía metido en ella, con gente de la
comunidad, don Juan de Figeroa, hermano del duque de Arcos. Y porque
Juan de Padilla auía tomado entonçes a Torredelobatón, que es vna uilla
del almirante, tres leguas de Tordesillas y una legua de Peñaflor,
acordóse que biniese el condestable a Peñaflor y que allí saliesen a
juntarse con el almirante, el conde de Haro y todos los otros grandes y
señores que estaban en Tordesillas, y que // (fol. 84v) quedasen en
serbiçio y acompanamiento de la reyna, don Bernal de Rojas, marqués de
Denia, que estaua allí antes por mandado del emperador, y Diego de
Rojas, señor de Monzón, y que el conde de Oñate que estaua en Simancas
con treçientas lanças, que estubiesse quedo allí para pelear con la
gente que saliese de Ualladolid. Y Ernando de Ueja, comendador mayor de
Castilla, fue a consultar todas estas cosas con el condestable a
Peñaflor y bolbió a Tordesillas con su respuesta. Y en tornando él,
salieron todos los que auían de yr de Tordesillas y juntáronse con el
condestable en Peñaflor, un domingo ueinte y un días de abril, año de
mill y quinientos y ueinteyuno.
Luego, otro día, lunes, salieron todos al campo, que
serían mill y seteçientos de a cauallo y quatro mill soldados // (fol.
85r) y embiaron corredor y espías para ber lo que açía Juan de Padilla
y los otros capitanes de la comunidad. Y el marques (sic, por martes)
siguiente, que fue día de San Jorge, de mañana, supieron que Juan de
Padilla con toda la gente de la comunidad se lebantaba de sobre
Torredelobatón a Toro, y como los de la comunidad llebaban vna legua de
uentajas, fue neçesario salir a gran priessa los que estaban en
Peñaflor; y assí lo hiçieron, y fueron algunos delante para yrlos
repelando y teniendo, entretanto que llegaua toda la gente que auía en
Peñaflor. Llegando Juan de Padilla a un lugar que se llama Uega, que es
vna legua de Torredelobatón y tenía vn arroyo de agua delante, el qual
auía ya passado él y su gente y no lo que yba de Peñaflor, hiço vna //
(fol. 85v) parada allí para dar la uatalla. Y después hiço otra más
adelante, encima de una cuesta donde tenía asentada su artillería, al
camino por do auían de yr los de Peñaflor, y toda su gente encubierta
detrás de la cuesta, de manera que podía haçer mucho daño y rresçibir
su gente poca. Y don Juan Urabro (sic) y don Pedro Maldonado y
Françisco Maldonado, que eran capitanes tanuién de la comunidad, fueron
de opinión que le fuesen a meter en Uillalar, y así le fue forçado a
Juan de Padilla dejar aquel sitio que auía tomado. Y después de a poco,
llegó toda la gente que auía salido de Peñaflor, y porque hera un prado
grande adonde alcançaron a los de la comunidad, que se llama de tiempo
antiguo acá el campo de los caualleros, hordenáronse el aban-// (fol.
86r) guardia y la batalla ygualmente, que no yban los unos delante de
los otros como se suele haçer sino yguales las batallas.
En la uatalla real yban los grandes y señores que se
an contado que salieron de Burgos, y los que se auían hallado en el
conbate de Tordesillas, y en el abanguardia yba el conde de Haro; y la
gente de ynfantería que bino con el condestable y la que salió de
Tordesillas no pudieron andar tanto que llegasen al tiempo de la
Uatalla.
Juan de Padilla y los otros capitanes de la
comunidad llebaban quatroçientas lanças y siete mill soldados y buena
artillería gruesa, y algunas ueçes tiraban al exérçito del emperador, y
mataron algunos pocos y llebaron (corregida g por b) el pie a Pedro de
Vlloa, hijo de Garçía Alonso de Ulloa, vn cauallero de Toro. Tanuién
les tira-// (fol. 86v) ban a ellos, mas yban tan uien hordenados que
nunca se desordenaron hasta que llegaron a este prado que hera çerca
del lugar que, con gana de acojerse a el lugar, comencaron a haçer una
cola. Juan de Padilla se pusso a vn lado de su ynfantería con la mayor
parte de la gente de a cauallo que yba con él, y arremetió, y
encontróse con don Pedro de Uaçán, bizconde de la Balduerna, que yba
ginete. Y Juan de Padilla, hombre de armas, no dudó de entrarse con él
y no le dio de encuentro Juan de Padilla sino barreó la lança y derribó
a don Pedro; mas luego fue presso allí Juan de Padilla de don Alonso de
la Cueba.
En su gente de ynfantería vbo algunos que uaxaron
las picas, mas los más las tubieron altas y, al tiempo que hiçieron la
cola que se a dicho, // (fol. 87r) llegó toda la gente de a cauallo del
emperador, y ronpiéronlos, y murieron de los de la comunidad
quatroçientos hombres de la ynfantería y, los más, heridos de la
caueça, huyeron a Toro algunos de cauallo y fueron en su alcançe el
conde de Haro y los más señores y caualleros mancebos que allí se
hallaron, y llegaron una legua delante de Uillalar hasta una dehessa
que se llama Uillaester, en donde les anocheçió y por esto se tornaron
de allí a Uillalar.
(al margen, con la misma mano y tinta: Fin de las
Comunidades) Otro día, mandaron los gobernadores haçer justiçia de Juan
de Padilla y de Juan Brabo y de Françisco Maldonado, y assí los
degollaron en Uillalar.
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