Yuri Gagarin
Con un vuelo orbital de una hora y cuarenta y ocho minutos, el cosmonauta soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer hombre en llegar al espacio.
El 12 de abril de 1961, teniente segundo de las Fuerza Aérea soviética, Yuri Gagarin, un joven de 27 años, protagonizó el primer vuelo espacial.
Hijo de un carpintero, Yuri Alekseyevitch Gagarin había nacido en 1934, en una aldea campesina situada a 160 kilómetros de Moscú. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis expulsaron a su familia de su hogar y se llevaron a dos de sus hermanas.
La familia se trasladó a Gziatsk, donde Yuri presenció el aterrizaje forzoso de un caza soviético abatido por los alemanes.
Antes de graduarse de un instituto técnico con una especialidad en metalmecánica, ingresó a la Escuela de Aeronáutica, donde hizo su primer vuelo en solitario en 1955.
Logró graduarse como piloto en la Academia Militar de Aviación de Orenburgo y entró como Teniente en la Fuerza Aérea Soviética. Después de volar aviones de guerra, el joven piloto decidió aspirar a lo más alto: se presentó como candidato a cosmonauta.
Afiliado al partido comunista, ya era Comandante cuando fue considerado como uno de los pilotos de pruebas más destacados de la Unión Soviética. Su condición de proletario ayudó en su paso al grupo de seleccionados para cosmonauta pasando a residir en la "ciudad de las Estrellas".
El 12 de abril de 1961, cuando los Estados Unidos aún no saliían del estupor que les causara el lanzamiento cuatro años antes del Sputnik 1, Yuri Gagarin se dirigía hacia el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, para tripular el Vostok 1 y realizar el primer vuelo espacial tripulado por el hombre.
Durante el trayecto, el autobús en el que viajaba hizo una parada no programada. Gagarin, ya con el traje espacial, orinó en las ruedas del vehículo, acto que se convirtió en ritual obligatorio para todos los cosmonautas antes de despegar.
No fue ése, sin embargo, el último imprevisto. Minutos antes del lanzamiento, los técnicos encontraron que el casco de Gagarin era totalmente blanco, faltaban las siglas de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas. Solventado el asunto, Yuri se acomodó en la nave Vostok 1.
A las 7:30 horas, la nave se elevó impulsada por un cohete A-1, una versión modificada del que había puesto en órbita al primer satélite artificial, con una potencia de veinte millones de caballos de fuerza y Gagarin sintió cómo su peso se quintuplicaba.
Una vez fuera de la atmosfera terrestre, Gagarin asomado a la ventanilla expresó, "veo la tierra. ¡Es muy hermosa!", convirtiéndose estas en las primeras palabras emitidas por el hombre desde el espacio.
Mientras el cosmonauta disfrutaba de las vistas y cantaba la composición de Shostakovich 'La Madre Patria Está Escuchando', la agencia de noticias TASS hizo pública la hazaña.
Su reingreso fue azaroso y tuvo que utilizar su paracaídas. "No tengan miedo. Soy uno de los vuestros, soy un soviético que ha descendido del espacio y tengo que encontrar un teléfono para llamar a Moscú", les dijo a las dos aterrorizadas campesinas que lo habían visto caer. Poco después, los equipos de rescate dieron con el pionero. TASS confirmó el éxito de la misión.
"Rusia ha puesto a un hombre en órbita", decían los periódicos soviéticos al día siguiente.
Yuri Gagarin, convertido en la figura más popular de su país, viajó alrededor del mundo como encarnación del poderío soviético y en todos los países fue recibido como un héroe. Pero no volvió a salir al espacio.
Su hazaña marcó el inicio de la carrera espacial tripulada de nuestra era.
Sin embargo, un percance fatal segó lo que se perfilaba como una carrera espacial prometedora. En 1968, mientras entrenaba para una nueva misión, Gagarin sufrió un accidente cuando el MiG-15 en que viajaba junto con el instructor Vladimir Seregin, se estrelló por causas inciertas. La torre de control perdió comunicación con la aeronave y pasaron varias horas antes de que trascendiera la tragedia. Gagarin, entonces de 34 años, fue enterrado como un héroe en el Kremlin. Lo sobrevivieron su esposa Valya y sus dos hijas, Dalya y Lena.
Las palabras que pronunció poco después de regresar a la Tierra resonaron por largo tiempo ¡Estoy inmensamente feliz de que mi querida patria lograra hacer este vuelo antes que ninguna otra nación. Fuimos los primeros en salir al espacio!