Proceso de Paz con las FARC
La Zona de Distensión
Ver También: Marquetalia, los inicios de las FARC
El avance vertiginoso de la capacidad militar de las guerrillas de las FARC durante los años noventa se debía a su cuidadosa planeación milimétricamente llevada acabo. La ingobernabilidad del cuatrienio 1994-1998 durante la presidencia de Ernesto Samper Pizano no hizo sino aumentar su poderío. La guerrilla con una fuerza de 18.000 combatientes, golpeaba fácilmente las guarniciones militares, policiales y poblaciones. Su nueva táctica era pasar de la guerra de guerrillas a una guerra de movimientos. Convertirse en un verdadero ejército, conquistar militarmente territorio y sostenerlo. Sus recientes actuaciones "victoriosas" sobre el ejército en Las Delicias, El Billar, Patascoy y Puerres demostraban que eran muy fuertes y con capacidad de discutir de "tu a tu" con el Estado. Su soberbia era enorme, además de tener varios centenares de miembros de la fuerza pública como rehenes o como ellos decían, prisioneros de guerra. Muy envalentonados y soberbios, las FARC consideraban que ganaban la guerra. La verdad es que la mayoría de los analistas internacionales coincidían con ellos, faltaba muy poco para que las FARC se hicieran al poder.
Las elecciones presidenciales de Colombia en 1998 entre los candidatos Horacio Serpa Uribe, ministro del Interior de gobierno saliente de Samper Pizano, por el Partido Liberal y Andrés Pastrana Arango por la coalición suprapartidista "Gran Alianza para el Cambio".
En las elecciones de la primera vuelta, el candidato Liberal aventajaba al conservador de la Gran Alianza por apenas 33.729 votos.
Para la segunda vuelta tres semanas después en junio de 1998, Pastrana optó por hacer una mayor énfasis en la pacificación del país para lo cual envió a un delegado de su campaña, Víctor G. Ricardo, Coordinador de los contactos políticos de la campaña, quien logró reunirse el 15 de junio con el máximo líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC-EP, Pedro Antonio Marín alias Manuel Marulanda Vélez y Jorge Suárez Briceño, alias Mono Jojoy. Es probable que dentro de las conversaciones que tuvieron con Ricardo, los jefes guerrilleros impusieran como condición la desmilitarización de una amplia zona al sur del país que tradicionalmente había sido su zona de influencia así como una negociación para el intercambio de "prisioneros", guerrilleros en las carceles colombianas por soldados y policias secuestrados mantenidos en la selva.
En la recta final de su campaña, Andrés Pastrana ofreció, si era elegido presidente, desmilitarizar cinco municipios, Mesetas, Vistahermosa, La Uribe, La Macarena y San Vicente del Caguán para iniciar verdaderos diálogos de paz con las guerrillas de las FARC. A su vez en un comunicado emitido desde México por Luis Edgar Devia Silva, alias Raúl Reyes, afirmó que la guerrilla no tendría inconveniente para reunirse con él.
El 21 de junio Pastrana ganó la segunda vuelta y se convirtió en el Presidente de la República.
La zona de distensión se creó mediante Resolución 85 de 14 de octubre de 1998, con el único propósito de adelantar el proceso de diálogos y negociación con la Guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo, Farc-ep. Ésta comprendió los Municipios de la Macarena, Mesetas, Uribe, y Vista Hermosa en el Departamento del Meta, y San Vicente del Caguán en el Departamento del Caquetá. Su área era de 42.000 Kilómetros Cuadrados aproximadamente.
Para que al Estado no le quedara duda de su capacidad, y de que si llegaba a la mesa de negociaciones, no eran la contraparte débil, seis días antes de posesionarse de la Zona de Distención, 1500 guerrilleros atacaron y se tomaron la población de Mitú, capital del departamento del Vaupés. La toma tenía el objetivo de capturar la ciudad y mantenerla. Interceptaciones de radio entre Víctor Julio Suárez Rojas, alias Jorge Briceño Suárez, "Mono Jojoy" y sus comandantes guerrilleros, "ahora si la vamos a obligar a éste gobierno hijueputa a hablar de estado a estado." El ejército desplegó un contra ataque nocturno, desembarcando tropas helicoportadas que sorprendieron a las FARC y las obligaron a huir, sin antes llevarse más rehenes de la pequeña guarnición y puesto de policía.
Días después y unos antes de entrar en funcionamiento la zona de distensión, en otra comunicación se le escucha decir: "Compañeros, el mando central de la organización quiere recordarles a todos que estamos en guerra y seguiremos en guerra, nada ni nadie puede distraer nuestra actividad, nosotros continuamos en posición de combate.
Y era cierto, la guerrilla nunca ofreció un alto al fuego, sino por el contrario, Pastrana había acordado hacer el dialogo en medio de la guerra.
El 7 de noviembre las FARC tomaron posesión de la zona donde concentraron el grueso de sus fuerzas. Pero ésta no era una fuerza derrotada buscando la paz. Por el contrario, ellos consideraban que estaban siendo condescendientes con el Estado. Con gran despliegue de sus tropas, en uniformes nuevos y muy bien armados, la guerrilla desfiló frente a las cámaras de televisión y periodistas de todo el mundo que se habían dado cita en la ciudad de San Vicente del Caguán para presenciar los acontecimientos y los diálogos a llevarse acabo.
San Vicente del Caguán tiene una guarnición del ejército, el Batallón de Infantería Cazadores, un cuerpo militar creado desde la época de la independencia. En él, el gobierno dejó un reducido grupo de 100 hombres desarmados, en labores administrativas y de vigilancia para las instalaciones militares, donde además el gobierno decidió hacer de el, su sede.
La permanencia en esta guarnición fue la primera piedra en el zapato. Las FARC se negaba a iniciar los diálogos hasta tanto la tropa fuese retirada de la zona de distención. Tras ires y venires el gobierno retiró los soldados. Las FARC insistían en que no podía haber presencia del Estado dentro de la zona. Ellos serían la única autoridad.
Días después de estar en la zona de despeje, la población civil comenzó a presentar quejas sobre las actuaciones y abusos de las FARC. Las propiedades de los finqueros fueron censadas, los ganaderos fueron obligados a pagar un "impuesto" de diez mil pesos por cada cabeza de ganado, toda la población debía carnetizarse, los permisos de ingreso a la zona dependían de la autorización de un comandante guerrillero y el Fondo Ganadero del Meta acusaba a las FARC de haberles robado diez mil reses.
El 7 de enero, en un acto en San Vicente del Caguán, el Presidente Pastrana instaló las mesas de dialogo sin la presencia del máximo jefe de la organización subversiva, Pedro Antonio Marín, alias Manuel Marulanda Vélez pues este no acudió y delegó en Milton de Jesús Toncel Redondo, alias Joaquín Gómez el discurso de inauguración.
Apenas doce días después, Luis Edgar Devia Silva, alias Raúl Reyes, vocero de las FARC anuncia la "congelación" de las conversaciones hasta tanto no se acabe con el paramilitarismo. Solo quedaba abierto el dialogo para el canje de "prisioneros".
En esta condición mes y medio después se confirma el secuestro y asesinato de tres estadounidenses indigenistas por una cuadrilla de las FARC en Venezuela. El escándalo crece. El gobierno exige se le entregue a los responsables a la justicia. Las FARC tratan de negar el hecho pero en últimas afirman que el comandante Gildardo había autorizado la ejecución. Víctor Julio Suárez, alias Mono Jojoy encubría a su hermano, Noé Suárez Rojas, alias Germán Briceño Suarez "Granobles". De inmediato niegan cualquier posibilidad en entregar a la justicia colombiana a los asesinos. Afirman que ellos lo juzgarán y aplicarán las penas previstas por la organización. Olga Marín, hija de "Tirofijo" y mujer de "Raúl Reyes", desde México sugiere que la pena del comandante Gildardo debe ser "enseñarle a leer y a escribir".
La zona hasta el momento solo ha servido para que los familiares de los plagiados puedan ubicar a los jefes guerrilleros para negociar directamente y hacer los pagos para la liberación y el retorno de sus parientes secuestrados.
A principios de abril el gobierno pidió la baja a los generales del Río y Millán quienes venían siendo acusados de vínculos con el paramilitarismo. Aparentemente era un gesto del gobierno para desempantanar el proceso y mostrar resultados contra los paramilitares.
El 2 de mayo Pastrana hace un viaje secreto hasta el Caguán. Lleva apenas a su edecán de la policía, Royne Chaves y el comisionado de paz. Se reúne con Pedro Antonio Marín, alias Manuel Marulanda Vélez con quien acuerda reiniciar los diálogos. Acuerdan en que debe haber una comisión internacional de verificación para acompañar el proceso.
El 19 de junio, un mes después nuevamente alias Raúl Reyes comunica que los diálogos se congelan pues las FARC no aceptan una comisión de verificación. Nuevamente solo el tema de canje de prisioneros queda abierto.
Dentro de sus estrategias para hacer funcionar el proceso de paz, el Presidente Pastrana invita al Caguán para que se reúnan con los comandantes guerrilleros, grandes personajes de mundo de los negocios, tanto nacionales como extranjeros con el fin de mostrarles como funciona el mundo. Así Richard Grasso, el Presidente de la Bolsa de Valores de Nueva York llega a San Vicente. Luego le seguiría Hernán Echavarría Olozaga, Jim Kimsey, presidente de America On Line, Luís Carlos Sarmiento Angulo, Nicanor Restrepo, Andres Obregón, Luís Carlos Villegas, en fin toda una serie de personajes además de los ministros del gabinete e institutos quienes muestran a los comandantes del las FARC las estrategias gubernamentales para el empleo, el crecimiento industrial, la inflación etc etc.
El 31 de agosto de 1999, el General Fernando Tapias S. le informa al Presidente Pastrana que un gigantesco cargamento de armas le había llegado a las FARC. Estas habían sido soltadas desde aviones cargueros sobre Barrancominas en el Guainía. 10000 fusiles AK 47 que los guerrilleros habían negociado con Vladimiro Montesinos, el asesor de seguridad y mano derecha del Presidente Alberto Fujimori del Perú.
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