Colombia, 19 de Junio de 2013
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Guerra por las Malvinas III

Guerra en las Malvinas

Parte III

Ver También:Parte I El Conflicto por las Malvinas, Parte II El Teatro de Operaciones

La Bahía de San Carlos

El Almirante Fieldhouse Comandante de la Fuerza de Tarea Británica y el Contralmirante Woody Woodward escogieron la Bahía de San Carlos para el desembarco de tropas en la Isla de Soledad con el fin de consolidar la recuperación del archipiélago. Este ofrecía a la flota unas excelentes defensas naturales contra los invasores argentinos. Las colinas circundantes protegían contra los radares enemigos permitiendo una operación de sorpresa además de dejar muy poco espacio y altura para el ataque aéreo de las fueras aéreas y aéreo navales de los agresores. Esta táctica sería, a la larga clave para las aspiraciones de reconquista británicas ya que por distancia, existiría demasiado poco espacio entre el atacante y el objetivo impidiendo el correcto funcionamiento de misiles y bombas cuyos mecanismos requerían de cierto tiempo y distancia para activarse y explotar.
Durante la noche del 20 de mayo la operación Sutton, dirigida por el contraalmirante Woodward, se puso en marcha. Once buques de la Marina Real a los que se unieron otros 8 para completar diecinueve (el transatlántico Canberra, los buques de asalto Fearless e Intrepid; los de desembarco Sir Percival, Sir Tristram, Sir Geraint, Sir Galahad y Sir Lancelot; los de apoyo logístico Europic Ferry, Norland, Fort Austin y Stromness; escoltados por el destructor Antrim y las fragatas Ardent, Argonaut, Brilliant, Broadsword, Yarmouth y Antelope) ingresaron sigilosamente por el Estrecho de San Carlos llevando las fuerzas de desembarco al mando del Comodoro Clapp.
El 21, los primeros comandos británicos llegaban a tierra en la Bahía de San Carlos, al extremo occidental de Isla Soledad (donde se halla la capital Puerto Argentino). El comandante, Brigadier Thompson, ya con cuatro mil efectivos en tierra decide la retoma de Darwin y Goose Green antes de seguir hacia Stanley. Sin encontrar resistencia, establecen rápidamente tres cabezas de playa y avanzan hacia la localidad de San Carlos, donde se producirían las primeras refriegas. La primera de estas refriegas se produce en San Carlos donde la compañía C del RI 25 al mando del Teniente Primero Carlos Daniel Esteban que se encontraba patrullando la zona derriba dos helicópteros Gazelle y daña un helicóptero Sea King de transporte de tropas. Mientras tanto, diversas unidades aeronavales británicas realizan ataques de diversión en otros puntos del archipiélago, bombardeaban objetivos seleccionados e insertaban comandos en Darwin y Goose Green.
Muy temprano la aviación argentina descubre el desembarco y comienza una verdadera y terrorífica etapa para los reconquistadores ingleses. Tan furiosa sería la resistencia al desembarco que la Bahía de San Carlos fue denominada por los ingleses como "Bomb Alley" o el Callejón de las bombas. Pero Fieldhouse y Woodward tenían razón. Ola tras ola de fulminantes ataques aéreos de las fuerzas argentinas golpean duramente la Fuerza de Tarea de desembarco. A pesar de los cuantiosos bombardeos positivos sobre los buques anclados en la bahía hubo más de trescientas bombas que dieron en el blanco pero no estallaron. El armamento argentino no era el adecuado para este tipo de combate aeronaval.
Muy grave había sido un operativo aéreo británico que días antes había destruido la flotilla de aviones Pucara estacionados en Malvinas, ideales para atacar las fuerzas terrestres y los blindados desembarcados.
Los equipos requeridos para el completo desembarco y el aprovisionamiento de las tropas y los movimientos logísticos británicos, en gran parte fueron destruidos o perdidos en los buques hundidos lo que deja con serios problemas logísticos las tropas desembarcadas de Brigadier Thompson. No tienen medios para el transporte y es muy difícil que las tropas carguen el material además de su equipo completo de campaña. Una vez desembarcados los británicos, los malvinenses, quienes nada pudieron hacer para impedir la invasión argentina buscan a sus tropas y los apoyan con sus tractores y camperos para resolver los problemas logísticos del Brigadier Thompson. Fueron una parte esencial de la reconquista británica.
Las tropas argentinas compuestas por reclutas, jóvenes que prestaban su servicio militar obligatorio y algunos reservistas no son partido contra los curtidos soldados profesionales británicos, mejor entrenados, mejor armados y mejor preparados para el combate además de contar con varios grupos de comandos, bien especializados y muy profesionales. Los jóvenes argentinos a pesar de luchar denodadamente con bríos, valor y coraje sucumben ante el reconquistador definitivamente mejor preparado. Los visores infrarrojos para visión nocturna suministrados por los Estados Unidos a las tropas británicas en Ascensión dan grandes ventajas a los ingleses por lo que hacen movimientos y operativos nocturnos que les permiten "ver" mientras los jóvenes argentinos quedan cegados por la oscuridad de la noche.
Suceden las batallas terrestres de Goose Green, Bluff Cove, Fitzroy, los montes Harriet, Wireless Ridge, Longdon y Tumbledown, estas últimas los cerros circundantes a Stanley. Al caer los cerros, es inútil la defensa de la pequeña población y llega la rendición del General Mario Benjamín Menéndez con el General Jeremy Moore.
La perdida de la guerra de las Malvinas precipitó la caída de la Junta Militar de Gobierno y un año después regresó la democracia a la Argentina.
La victoria en la guerra de las Falklands ayudó a la reelección de la Primer Ministro Británica quien gobernó hasta 1990.
No fue una victoria fácil para los británicos como ellos habían supuesto. El Almirante Fieldhouse tuvo necesidad de pedir buques de refuerzo ante las enormes pérdidas sufridas por su Flota. Según cuenta el ex presidente francés Françoise Mitterrand, Margaret Thatcher advirtió el uso de misiles nucleares contra la Argentina continental ante la severidad de la resistencia argentina.
La guerra jamás habría sucedido de no ser por las necesidades políticas de los dos gobiernos. A los británicos no les importaban las islas, no las necesitaba y por el contrario si les costaba mantenerlas.
Los militares argentinos tras invadir las islas nunca imaginaron la respuesta británica y cometieron gravísimos errores de apreciación en sus relaciones con los Estados Unidos, Francia y Chile. Estos errores impidieron ver la realidad para evitar la aventura o para haberla preparado mejor, evitando las diferencias entre los miembros de la Junta con el fin de que las Fuerzas Armadas trabajarán cohesionadas y en coordinación.
La distancia entre Argentina continental y las islas requería que la aviación estuviera en las islas y no a tan enorme distancia, (700 kms) sin embargo nunca se alargó la pista para el aterrizaje y decolaje de los aviones de combate. La necesidad de reaprovisionar en vuelo fue un serio limitante en la efectividad aérea. Los aviadores argentinos no tenían suficiente combustible para combatir contra las aeronaves enemigas, debían evitar el "dogfight" pues aparentemente tampoco contaban con misiles aire-aire, lo que permitió el bombardeo aéreo enemigo de las posiciones en la isla. Además los aviadores suramericanos siempre buscaron como blancos las naves de guerra y no las de suministros como los buque tanque, los cuales de haber sido destruidos se habría imposibilitado la operación del resto de la flota. 25 unidades de estos habían zarpado con la flota. No hubo ninguna táctica para enfrentar los submarinos nucleares británicos que se apoderaron de los mares y literalmente sacaron muy temprano la Armada Argentina de la guerra tras el hundimiento del ARA General Belgrano. La Armada no jugo ningún papel en la guerra. Todo recayó sobre la Fuerza Aérea y Aéreo Naval.
A pesar de todo, los suramericanos estuvieron mucho más cerca en lograr sus objetivos de lo que les acredita la historia, pero la lamentable realidad es que perdieron a pesar de haber sufrido muy sensibles golpes, una potencia mundial de manos de un país tercermundista.


   
   
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