Colombia, 25 de Mayo de 2013
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Don Jose Maria Arango Carvajal y Cordoba Don Jose Maria Arango Carvajal y Cordoba

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La II República Española

La II República Española

Video II República 33 min 20 seg

La Guerra Civil Española fue realmente una lucha entre dos concepciones políticas, de una parte los defensores del Antiguo Régimen y de otra los partidarios de las reformas liberales surgidas como consecuencia de la Revolución Francesa y de la Revolución Industrial que habían dejado desfasada la antigua sociedad agraria española.

Es de los primeros enfrentamientos entre la derecha y la izquierda cuya radicalización llevó al enfrentamiento entre la ultraderecha y la ultraizquierda. La primera representa el Fascismo en Falange Española versus una izquierda altiva y combatiente de los partidos socialistas y comunistas, algunos subordinados a Moscú siguiendo las directrices del Comintern.

El 18 de julio de 1936 el sector más conservador del Ejército español se sublevó contra el régimen democrático de la II República, en esta oportunidad en manos de la izquierda quienes, según se ha afirmado, impondrían el sistema comunista a partir del próximo 1º de agosto.

La II República española llegó al poder en abril de 1931 en raíz a la crisis económica resultante del Crash del 29 en Wall Street que llevó a la caída de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera el 29 de enero de 1930, gobierno que al ser apoyado por el rey, afectó las simpatías populares por la monarquía. Su Majestad Alfonso XIII quedó marginado del pueblo español. Para la clase obrera era el símbolo de la opresión y la clase media no perdonaba la dictadura de Primo de Rivera, incluso para la clase dirigente la realeza ya no era una alternativa de continuidad. El general Dámaso Berenguer, escogido a dedo por el mismo general Primo de Rivera presidió un nuevo gobierno y trataba sin ningún éxito de retornar a la situación previa a la Dictadura, pero el daño estaba hecho y la situación lo imposibilitaba. Los republicanos de todos los matices se comprometen mediante el "Pacto de San Sebastián" derrocar la monarquía y establecer la república. El régimen de la Restauración Borbónica en España estaba totalmente desgastado y gran parte de la población estaba decididamente en contra del Rey. En el verano de 1930 se produjo el pacto entre diversos sectores del "nuevo" republicanismo. El "Pacto de San Sebastián" fue la clave para el paso de la monarquía a la república. Firmado por representantes de las principales fuerzas republicanas permitió una acción conjunta antimonárquica que terminó con la suspensión del ejercicio del poder real el 17 de abril de 1931 auto proclamado por el mismo monarca quien además se autoexilió.

Estos hechos habían posibilitado la proclamación de la II República Española como remedio que pretendía que la nación se situara entre los países prósperos y equitativos de Europa. La proclamación fue acogida con euforia por la mayoría de la población. Para estas multitudes el nuevo gobierno republicano llegaba con la esperanza de una nueva España, más moderna y justa.  Se formó un gobierno de coaliciones republicanas que pronto tomó decididamente hacia la izquierda, su primer jefe de gobierno fue Niceto Alcalá Zamora un conservator, pero en el nuevo gabinete ya podía identificarse un alto componente de miembros de corte anticlerical o que ejercían profesiones liberales, representantes de la Institución Libre de Enseñanza. Los más destacados ministros de ese primer gobierno republicano eran Miguel Maura (Gobernación), Fernando de los Ríos (Justicia), Casares Quiroga (Marina), Álvaro de Albornoz (Fomento), Marcelino Domingo (Educación) y Manuel Azaña (Guerra).

Simultáneamente llegan los problemas, con la República empezaban los amagues de separatismo. Francisco Maciá despertó el nacionalismo catalán y proclamó la República Catalana. Rápidamente el nuevo gobierno desde Madrid le convenció de aceptar un estatuto de autonomía y para comenzar establecieron la Generalidad. Para dividir aún más al país, se desató una persecución religiosa, la izquierda acérrimos anticlericales, atacaron templos e iglesias, hechos que no fueron detenidos por las autoridades de la II República. El ministro Manuel Azaña, un socialista, pronunció su celebre frase, "Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano", con lo que se ganó la enemistad de los conservadores. Hizo luego celebre la frase "España ha dejado de ser católica".

Esta primera etapa de republicanismo y democracia se caracterizó por grandes enfrentamientos con la iglesia que se negaba a perder sus grandes prerrogativas, con el Ejército que se negaba en aceptar las autonomías regionales temeroso de que se pudiese afectar la unidad nacional ni que hablar de las reformas propuestas a la misma institución militar y con el problema agrario que a pesar de existir una reforma agraria, la implementación de las medidas fue en extremo lento para el desespero del campesinado que terminó en grandes desordenes y enfrentamientos con la Guardia Civil con numerosas victimas y una muy fuerte represión en el caso de Castilblanco, Casas Viejas y Arnedo. Tanta reforma y represión generó el levantamiento militar del General José Sanjurjo en lo que se denominó la sanjurjada y terminó en la detención y proceso judicial de los militares implicados.

Tanto desorden desembocó en la caída del gobierno Azaña por lo que el Presidente Alcala Zamora llama a elecciones en 1933. Esta vez fueron las izquierdas quienes decepcionadas por el actuar del primer gobierno socialista de la República se abstuvieron de acudir a las urnas y en cambio el conservatismo se unió en CEDA, la Confederación Española de Derechas Autónomas liderada por José María Gil Robles. Giraba así la II República hacia la derecha. Al frente del gobierno se coloca Alejandro Lerroux líder del Partido Radical y se paraban las reformas del anterior gobierno socialista. Su renuncia se produce con el fin de lograr una amnistía para el condenado golpista general José Sanjurjo. Lerroux es reemplazado por Ricardo Samper quien pierde el apoyo de CEDA y debe renunciar. Lerroux regresa para formar un nuevo gobierno pero debe aceptar el ingreso de CEDA al gabinete, hecho muy mal visto por la izquierda quien lo toma como el definitivo giro al fascismo por lo que llamó a un paro general que termino en gravísimos disturbios sobre todo en Asturias donde existía un verdadero plan insurreccional y revolucionario. Los generales Manuel Goded y Francisco Franco fueron los encargados de coordinar las operaciones desde Madrid para someter a los insurrectos.

Nuevamente se declara la República Catalana, esta vez por parte de Lluis Companys jefe de la Generalitat, cuya rebelión fue aplastada casi de inmediato por el General Domingo Batet. En Asturias, para enfrentar una verdadera revolución, se declara la República Socialista Asturiana y se conforma un ejército rojo con treinta mil hombres que marchan sobre Oviedo. El General Franco ordena el despliegue desde África de la Legión Española, el Cuerpo de Moros y las tropas coloniales que al mando del Teniente Coronel Yague Blanco se unen a las tropas del General Eduardo López Ochoa y someten rápidamente el levantamiento en Asturias. La toma y retoma de Oviedo deja la ciudad en escombros.

En 1934 se acrecientan las divisiones internas entre las coaliciones de derecha y para rematar en octubre de 1935 se destapa el escándalo del "estraperlo", un caso aberrante de trafico de influencias y sobornos a funcionarios públicos por parte de Aurelio Lerroux, hijo del jefe de gobierno, para la instalación de una ruleta "arreglada" en San Sebastián, Guipúzcoa. El desprestigio del gobierno hizo desmoronar el Partido Radical y en enero de 1936 es necesario llamar nuevamente a elecciones.

Las elecciones de febrero de 1936 sólo sirvieron para dividir aún más a los españoles y la izquierda se une en torno al proyecto de lograr una amnistía para los insurrectos de 1934 y conforman una coalición, el Frente Popular. La derecha también se une en el Frente Nacional, unión de CEDA y Renovación Española para enfrentar la "amenaza" del bolcheviquismo de la izquierda y el Partido Comunista. El Frente Popular logra una ligera victoria y nuevamente España gira hacia la izquierda.

Esta vez Manuel Azaña es elegido Presidente de la República y escoge a Santiago Casares Quiroga formar el gobierno.

El conservatismo ahora liderado por José Calvo Sotelo y con un José María Gil Robles en desgracia, vio como los partidarios del CEDA decepcionados, robustecían las flacas filas de la más combativa Falange Española y de las JONS, partido político de carácter netamente fascista, fundado en 1933 por el hijo del General Miguel Primo de Rivera, José Antonio Primo de Rivera y fusionado el 13 de febrero de 1934 con las JONS (Juntas Ofensivas Nacional Sindicalistas).

Aún así la violencia callejera y los crímenes políticos siguieron en aumento tanto por parte de la izquierda como de la derecha. La situación de agitación en Madrid y en las principales ciudades aumentó y los enfrentamientos armados entre militantes de los partidos de la izquierda y los falangistas alcanzaron extrema gravedad. Fue asesinado casi de inmediato por sicarios falangistas, el juez municipal que procesó un militante de la FE (Falange Española) quien había atentado, el 11 de marzo de 1936, contra el profesor de derecho y militante del PSOE, Luis Jiménez de Asúa.

Estos hechos determinaron que la Falange fuese declarada ilegal y sus dirigentes, entre ellos Primo de Rivera, fuesen encarcelados el 14 de marzo. Posteriormente los tribunales de justicia absuelven a José Antonio y copartidarios declarando legítima la doctrina de Falange Española. A pesar de ello José Antonio siguió en la cárcel por porte ilegal de armas ya que en un allanamiento se habían encontrado tres pistolas en su residencia por lo cual había sido condenado a nueve meses de prisión.

Nada detendría ya las pasiones políticas. En las ciudades los golpes y tiros habían reemplazado el debate y la palabra. El verbo debió ceder el paso a la violencia de ambas partes. En el campo las invasiones violentas de predios por parte de campesinos se habían convertido en única vía para surgir de la penuria. En Extremadura la paciencia de los campesinos se había terminado. El 25 de marzo de 1936, 3000 predios fueron invadidos por 60000 enfurecidos campesinos. Los grandes temores de los terratenientes ya no era solo preocuparse por sus posesiones sino por sus vidas.

En cambio en Navarra, los campesinos profundamente conservadores y carlistas (ultraconservadores monárquicos) estaban más que dispuestos a defender hasta la muerte, Dios, Patria y Rey y se disponían a enfrentarse a una República que consideraban comunista y atea.

El gobierno saca adelante la amnistía para los insurrectos de 1934, los directivos de la Generalitat Catalana fueron puestos en libertad y reinstalados y nuevamente los estatutos de autonomía comenzaron a regir, comienzan las deliberaciones para nuevos estatutos de autonomía para País Vasco y Galicia (España no era una república federal) y se reactivó la reforma agraria.

Ruido de sables se comenzó a escuchar por doquier. Los militares empezaban a inquietarse. Según los conservadores, el Ejército era la única forma posible de restablecer el orden y contener el desorden. El gobierno socialista temeroso de una insurrección, en un intento por aislar a los más conservadores, trasladó al general Emilio Mola del Comando General que tenía en Marruecos a Pamplona como Gobernador Militar de Navarra, el General manuel Goded fue relevado de la Tercera Inspección del Ejército y enviado como Comandante a Balneares y el general Francisco Franco fue trasladado de la Jefatura del Estado Mayor a las Canarias. El traslado sirvió para que el general Emilio Mola se encontrara con otros altos mandos del Ejército en Madrid antes de partir para Pamplona. Allí se pusieron de acuerdo en la insurrección militar y se acordó el liderazgo de Mola y el retorno del destierro del general Sanjurjo.

Desde el 25 de mayo, el general Mola como "Director" había elaborado un plan insurreccional pero requería del apoyo civil al golpe. Contactó a José Antonio Primo de Rivera en la cárcel y a los carlistas quienes una vez zanjadas sus diferencias y aceptadas algunas exigencias pactaron apoyar el derrocamiento del gobierno. Falange Española le aseguró un apoyo inmediato de 4000 falangistas. Sin embargo a principios de junio se rompieron las relaciones con los carlistas a pesar de los esfuerzos del golpista navarro y carlista general José Sanjurjo desde el exilio en Portugal tras su frustrado levantamiento en Sevilla el 10 de agosto de 1932. En últimas Mola habló directamente con los "requetés navarros" (milicias) quienes aceptaron apoyarle haciendo caso omiso a la dirección carlista.

El plan consistía en un cuartelazo rápido que derrocaría el gobierno socialista. Comenzaría en Marruecos con el levantamiento del general Francisco Franco que debería ser llevado allí desde Canarias para asumir el mando. La fecha estaba fijada en el 18 de julio de 1936. La insubordinación estaría a cargo del general Emilio Mola quien pondría en el poder como jefe de estado al general Sanjurjo que sería repatriado de Portugal.

En Madrid el teniente de la Guardia de Asalto José Castillo fue asesinado a tiros por cuatro hombres en venganza por la dureza con que había reprimido una manifestación monárquica. Los compañeros de la Guardia de Asalto del oficial muerto trataron de detener a José María Gil pero al no encontrarlo se conformaron con detener a José Calvo Sotelo el líder de las Derechas el 13 de julio, a quien asesinaron con dos tiros en la nuca. Siendo que había sido asesinado por la policía republicana, el gobierno fue acusado. Los aún muy indecisos militares dejaron la indesición ante el asesinato. Este precipitó el cuartelazo.

El día 17 se levantan los militares en Marruecos con Franco a la cabeza y la tenaz asistencia del coronel Juan Yagüe. Al día siguiente, el 18 de julio comienza la insurrección en toda la península ibérica. En Sevilla, el general Gonzalo Queipo de Llano, se tomó la ciudad, lo mismo sucedió en Cádiz con los generales Enrique Varela y López Pinto al frente, en Córdoba el gobernador militar tomó el control y así Granada también cayó en manos de los insurrectos.

Pero el cuartelazo fracasó en muchos otros sitios donde existió una ofensiva de la izquierda y así Jaén,  Málaga, Almería y Huelva fueron ganadas para la República. En Barcelona cayó y fue capturado el rebelde general Manuel Goded con lo cual se animó al máximo la resistencia republicana. El 19 de julio en Madrid el gobierno repartió 65000 armas a los izquierdistas para la defensa de la República quienes se tomaron a sangre y fuego el Cuartel de la Montaña en el centro de Madrid donde fue capturado el general Fanjul con buena parte de sus hombres.

Lentamente y en la medida en que se desarrollaban los acontecimientos, regiones y ciudades caían en poder de los rebeldes militares o de los republicanos. El fracaso del cuartelazo hace que el país comience a dividirse entre unos y otros desatando la cruenta guerra civil que costará la vida a un millón de personas.


   
   
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